Alemania empieza a poner nombres y apellidos a la operaci�n rusa que estuvo a punto de hacer saltar por los aires varios aviones ucranianos en el aeropuerto de Leipzig/Halle. Los investigadores han identificado ya a varios sospechosos con conexiones rusas mientras el caso, apenas un d�a despu�s de que Berl�n se�alara formalmente a Mosc�, abre un debate mucho m�s inc�modo: si colocar explosivos contra una infraestructura estrat�gica alemana sigue cabiendo en la categor�a de "guerra h�brida" o ha llegado el momento de llamarlo terrorismo.El primero en hacerlo ha sido Armin Schuster, ministro del Interior de Sajonia y miembro de la Uni�n Cristianodem�crata (CDU) del canciller Friedrich Merz. Para Schuster, Leipzig fue "terrorismo de Estado" y Alemania se enfrenta a "una nueva amenaza terrorista". El ministro federal del Interior, Alexander Dobrindt, mide algo m�s las palabras: "No estamos en guerra, pero somos objetivo diario de la guerra h�brida".La dimensi�n adquirida por el caso explica tambi�n el cierre de filas de los aliados. La OTAN y la Uni�n Europea respaldaron este mi�rcoles la atribuci�n alemana. "Los intentos de Rusia de intimidarnos y socavar nuestra unidad son in�tiles y fracasar�n", afirm� el secretario general de la Alianza Atl�ntica, Mark Rutte. Ursula von der Leyen habl� de una "nueva escalada" rusa en suelo europeo y Kaja Kallas, jefa de la diplomacia comunitaria, de un ataque con "todas las caracter�sticas del terrorismo patrocinado por un Estado".Leipzig irrumpi� tambi�n en la reuni�n informal de ministros de Exteriores celebrada en Irlanda. Bruselas prepara 1.600 nuevas inclusiones en las listas de sanciones contra el complejo militar ruso, previstas ya antes del ataque y a las que podr�an a�adirse nuevos nombres. Varios Estados han convocado a representantes diplom�ticos rusos. "Rusia ha escalado y tendr� que vivir ahora con las consecuencias", advirti� el ministro alem�n de Exteriores, Johann Wadephul.La dureza del lenguaje se apoya en casi un mes de investigaciones y, desde ahora, tambi�n en los primeros sospechosos. Uno es un bielorruso que tendr�a adem�s pasaporte ruso. Su ADN apareci� en uno de los drones, en una lata utilizada para contener explosivos y en una antena instalada cerca del aeropuerto. Hab�a entrado en Schengen con un visado tur�stico italiano expedido en Minsk.El segundo, con pasaportes ruso y let�n, habr�a actuado como logista e instructor. Entr� por el aeropuerto de Berl�n-Brandeburgo a finales de julio, alquil� un coche y viaj� hasta Sajonia. Dos d�as antes del ataque abandon� Alemania. Los servicios de seguridad han identificado adem�s a una persona vinculada con un servicio de Inteligencia ruso. No ha habido detenciones.El rastro forense ha permitido reconstruir una operaci�n bastante m�s sofisticada de lo que inicialmente suger�a la aparici�n de un dron junto a una pista de Leipzig/Halle. La noche del 4 de agosto, uno de los aparatos apareci� cerca de varios Antonov de carga ucranianos. Llevaba adosada una lata met�lica con unos 600 gramos de Semtex y otros componentes explosivos de gran potencia. El detonador fall�. Un defecto t�cnico evit� una posible cat�strofe.Despu�s aparecieron restos de otros drones, una antena y aparatos modificados con bater�as adicionales, c�maras, routers 5G y tarjetas SIM. No hab�an volado desde Rusia: su autonom�a obligaba a desplegarlos relativamente cerca del objetivo, aunque pod�an controlarse desde mucho m�s lejos.El objetivo tampoco parece casual. Leipzig/Halle es uno de los grandes centros europeos de carga y un nudo estrat�gico de la log�stica occidental. Los Antonov ucranianos estacionados all� proporcionan capacidad de transporte pesado utilizada tambi�n por pa�ses de la OTAN.Alemania acusa a Rusia de intento de atentado en el aeropuerto de LeipzigEl m�todo tampoco es nuevo. Las investigaciones sobre los paquetes incendiarios enviados en 2024 a centros log�sticos europeos descubrieron el recurso a "agentes de usar y tirar": peones reclutados sobre el terreno, muchas veces a trav�s de Telegram, para ejecutar s�lo una parte de una operaci�n. Leipzig presenta ecos de ese sistema. Quien transporta una lata, instala una antena o manipula un dron puede no conocer a quien da la orden. Dobrindt sostiene que los ejecutores eran agentes de "bajo nivel", pero detr�s hab�a conocimientos t�cnicos y organizaci�n profesional.Esa distancia dificulta llegar hasta Mosc�. Berl�n no ha presentado una prueba �nica que conduzca directamente al Kremlin. La atribuci�n descansa en la suma de explosivos, configuraci�n de los drones, patr�n operativo, sospechosos identificados e informaci�n de inteligencia clasificada. Para el Gobierno alem�n, el conjunto apunta a personas que actuaron por encargo de organismos estatales rusos.Y ah� est� el salto cualitativo. Alemania lleva a�os atribuyendo a Rusia ciberataques, espionaje, desinformaci�n y sabotajes. Esta vez hab�a explosivos contra aeronaves ucranianas en un aeropuerto alem�n. La zona gris que permite hablar de "guerra h�brida" sin hablar de guerra empieza a resultar bastante menos n�tida.Leipzig encuentra adem�s a Alemania en alerta por una sucesi�n de ataques contra infraestructuras cr�ticas de autor�a todav�a desconocida. Dos d�as despu�s del atentado frustrado, unos desconocidos cortaron cables de datos, electricidad y fibra �ptica de Deutsche Bahn en Leverkusen, Renania del Norte-Westfalia. El Staatsschutz investiga por sospecha de sabotaje.Y el martes por la noche, tambi�n en Renania del Norte-Westfalia, otro ataque provoc� un cortocircuito en una subestaci�n de Bergheim, cerca de Colonia, y dej� temporalmente fuera de la red cinco bloques de centrales de lignito de RWE. La Polic�a encontr� seis dispositivos aparentemente preparados para proyectar material conductor sobre las l�neas el�ctricas e investiga por "sabotaje anticonstitucional".No hay por ahora indicios que relacionen Bergheim con Rusia ni con Leipzig. El ministro regional del Interior, Herbert Reul, investiga tanto la pista del extremismo de izquierda como la de una operaci�n dirigida desde el extranjero. "Fue intencionado, fue un delito. Quien hace algo as� ataca a nuestro pa�s", afirm�.La gravedad del diagn�stico contrasta con la prudencia de la respuesta. Merz prometi� consecuencias si se confirmaba la autor�a rusa, pero dej� a sus ministros la presentaci�n de las medidas: cierre del Consulado General ruso en Bonn, fin de la autorizaci�n a la Casa Rusa de Berl�n y m�s presi�n sobre la flota fantasma con la que Mosc� sortea las sanciones.En Alemania ya se discute si basta. El verde Konstantin von Notz celebra que el Gobierno haya adoptado por fin un lenguaje m�s contundente, aunque sostiene que el cambio llevaba tiempo pendiente. Schuster reclama m�s medios para polic�as y servicios de Inteligencia. Y dentro de la propia Uni�n Cristianodem�crata, Roderich Kiesewetter exige activar el art�culo 4 de la OTAN, endurecer los controles sobre la flota fantasma y entregar a Ucrania los misiles Taurus.Ah� empieza el dilema: responder con suficiente firmeza para disuadir a Mosc� sin entrar en la escalada que Alemania y sus aliados quieren evitar. Rusia niega toda implicaci�n. Vladimir Putin pregunta "�D�nde est�n las pruebas?", califica las medidas alemanas de "grave error" y sostiene que la atribuci�n tiene una explicaci�n electoral.Todo esto estalla a cuatro d�as de las elecciones de Sajonia-Anhalt. La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), con un 42% frente al 22% de la CDU, cuestiona las pruebas contra Mosc� y defiende recuperar las relaciones con Rusia y terminar con el apoyo a Ucrania. En el este, el temor a una confrontaci�n directa tiene especial potencia electoral.Para Merz, el margen es estrecho. Una respuesta demasiado d�bil puede ser interpretada en Mosc� como una se�al de que la presi�n puede continuar; una demasiado fuerte alimentar�a el temor a una escalada con Rusia que explota AfD.