Actualizado Mi�rcoles,
septiembre
14:17Hace exactamente un a�o, George Clooney y sus dientes perfectos, por este orden (�o era al rev�s?), comparec�an en Venecia para presentar una pel�cula en la que un actor en el ocaso de su carrera era homenajeado en un festival de cine en Italia por toda una vida de cine. Jay Kelly se llamaba su personaje y la propia pel�cula. Pues bien, y por aquello de que ese empe�o tan de la ficci�n de quedar en rid�culo ante la realidad, George Clooney recibe el martes d�a 1 de la edici�n n�mero 83 de la Mostra el Le�n de Oro en honor a, en efecto, todo lo realizado desde que empezara a ser conocido mundialmente por la serie Urgencias. Pocos pediatras a su altura. Hablamos de una carrera con dos premios Oscar como actor, tres pel�culas al menos como director entre notables y excelentes (Confesiones de una mente maravillosa, Buenas noches y buena suerte y Los idus de marzo) y una sonrisa imbatible. "S�, es cierto, vivo una situaci�n similar a la de hace un a�o", coment� desde el estrado ante los medios a modo de presentaci�n. Y sigui�: "Tengo 65 a�os y es verdad que todo lo que tiene que ver con la vejez lleva a la melancol�a. Generalmente nos fijamos en las cosas malas, pero la vida es bella y tenemos la obligaci�n de festejar las cosas bellas que nos presenta la vida". Exist�a la voluntad expl�cita de mostrarse optimista y as� fue.En los poco m�s de 30 minutos de su comparecencia tuvo tiempo para hablar un poco de todo... que si Hollywood, que si el futuro de la industria ante el avance de la Inteligencia Artificial, que si lo mucho que quiere a sus mujer y sus hijos, que si las preferencias en su vida han cambiado y..., en efecto, lo mollar: la situaci�n pol�tica de su pa�s. Eso s�, la expresi�n m�s repetida no fue "nos hundimos" sino, bien al contrario, "esperanza"."Soy optimista", dijo apenas se le pregunt� por su pa�s a �l que vive en Europa. "Es verdad que estamos en una situaci�n poco afortunada, pero superaremos todo esto", dijo poco antes de echar mano de la historia y la biograf�a y recordar que ya antes, en 1968, se vivi� una situaci�n igual o peor con los asesinatos de John Fitzgerald Kennedy y Martin Luther King y con La ciudad de Washington rodeada de tanques. "Es cierto", continu�, "que mi pa�s vive en un r�gimen conocido como caquistocracia. Los menos capaces son los que gu�an a Estados Unidos, hombres que han hecho de la crueldad un divertimento". Su declaraci�n, por aquello de no lanzar la piedra a bulto, tuvo destinatario: el secretario de Estado de Guerra, Pete Hegseth, del que cuestion� su decencia despu�s de que este haya tuiteado recientemente una especie de mofa a vueltas con las mujeres del ej�rcito canadiense. Y dicho lo cual... "Pero estoy convencido de que superaremos esto y emergeremos mejor".Digamos que el empe�o de no dejarse vencer por el des�nimo presidi� una comparencencia en la que falt� ni una declaraci�n sobre la ola de incendios de este verano que ha llegado a amenazar su propia casa. "Nos encontramos en un momento en el que los que tienen el poder mantienen que la ciencia no tiene raz�n", dijo a la vez que recordaba como amigos suyos han perdido todo por el fuego. Acto seguido inici� un razonamiento, algo confuso, pero atinado, muy cerca de Pascal (es decir, aquello de que es racional creer en Dios porque el beneficio potencial de hacerlo es infinito, mientras que la p�rdida por no creer en caso de que exista es tambi�n infinita), pero aplicado al calentamiento globlal (es decir, es racional creer en el cambio clim�tico porque el beneficio potencial de hacerlo es infinito, mientras que la p�rdida por no creer en caso de que lo haya es tambi�n infinita) para abogar por, otra vez, la esperanza. "Estoy seguro de que encontraremos la soluci�n", insisti�.En su sucinto repaso por el estado del mundo, tuvo tiempo incluso para hablar de periodismo (es hijo de periodista) y, de nuevo, mostrar su preocupaci�n por el hecho de la mayor parte de las fuentes de informaci�n de las que nos servimos sean "propiedad de los m�s ricos del mundo"; de la fusi�n de los estudio Warner y Paramount, cuesti�n en la que prefiri� mostrarse cauto ("Es una situaci�n muy compleja"); de la revoluci�n en marcha de la Inteligencia Artificial que, calcul� sin precisar m�s, puede dejar a m�s del 30% de la industria del cine fuera de juego, y hasta del estatus de la misma verdad ante, otra vez, la IA que hace cada vez m�s dif�cil "comprender la realidad". Pero, de vuelta a lo mismo, saldremos de todas �stas.Entre medias, y por no dejar una esquina sin barrer, no pudo por menos que referirse al estado actual de su carrera y, ya puestos, de su vida relacionada con ella. "Tengo dos hijos, una mujer a la que amo y no me plateo ning�n proyecto como director por la sencilla raz�n de que quiero pasar m�s tiempo con ellos. Puede tomarme unos meses como actor, pero dirigir ocupa un a�o entero como m�nimo. Mi prioridad ahora mismo es otra", coment� y quiz�, ah� precisamente, en su voluntad de padre se encuentre la clave de tanto optimismo entre tanto desastre. George Clooney y su sonrisa, por ese o cualquier otro orden, volvieron a demostrar su condici�n de irrefutables. Sobre todo en Venecia.













