Venecia.— El arranque de la Mostra se dejó seducir por la figura de George Clooney, quien trajo a la ciudad de los canales una nostalgia luminosa, la de una estrella que recuerda que hubo una época en la que el mundo parecía un lugar más amable.Y es que el elegido para recibir este año el León de Oro a la carrera derrochó elegancia, inteligencia y una cualidad mucho más difícil de encontrar en estos tiempos: la capacidad de hablar de asuntos graves sin perder frescura.En la rueda de prensa previa a la ceremonia de apertura se le veía sereno. Pleno. Feliz. También agradecido por el reconocimiento a una trayectoria que él mismo relativizó varias veces con humor, pero, sobre todo, por poder seguir formando parte de un oficio al que todavía mira con asombro.Debutó en la Mostra en 1998 con Un romance muy peligroso. Foto: EFENo dudó en ahondar en su amor al cine, pero fue precisamente al hablar de EU cuando desapareció la tentación de refugiarse en frases cómodas.“Siempre soy muy optimista”, comenzó diciendo, antes de admitir que su país atraviesa “un momento desafortunado”; una expresión que él mismo calificó como insuficiente.Entonces retrocedió hasta 1968. Recordó las ciudades estadounidenses en llamas, los asesinatos de Martin Luther King y Bobby Kennedy, la violencia en ese país y los tanques alrededor del Capitolio. Lo hizo para poner el presente en perspectiva: “Ya hemos atravesado otros momentos difíciles y este es uno de ellos”, aseguró.[Publicidad]Después pronunció una palabra poco habitual en una rueda de prensa de cine: caquistocracia. “La caquistocracia es un país gobernado por las personas menos cualificadas. Creo que quizá ahora mismo tengamos una”.Clooney se refería al gobierno de Donald Trump. Sin mencionarlo, cuestionó el rumbo político actual de Estados Unidos y puso parte de sus esperanzas en las próximas elecciones legislativas, que pueden modificar el equilibrio de poder en Washington.Lee también George Clooney recibe el León de Oro en Venecia y lanza contundente mensaje contra el miedo y los autoritarios [Publicidad]“Hay que acabar con la idea de que la crueldad sea la base de todo, de que ser cruel y desagradable forme parte de la diversión, y preguntarnos dónde ha quedado el sentido de la decencia”.Luego, dijo sentirse avergonzado ante determinadas actitudes de quienes ostentan el poder en su país, pero se mostró optimista. “Lo superaremos”, remató.La misma preocupación apareció cuando la conversación llegó a la inteligencia artificial, pues el actor cree que la IA transformará profundamente la industria audiovisual y que tendrá consecuencias laborales inmediatas. “Va a desaparecer una cantidad muy importante de empleos”, dijo.[Publicidad]Mencionó específicamente a los profesionales de los efectos especiales y aventuró que la pérdida de puestos de trabajo podría alcanzar cifras cercanas al 30%, aunque dijo desconocer el número exacto. Lo que sí tiene claro es que Hollywood ha llegado tarde a la discusión.“Nos ha pillado a contrapié”, explicó. Pero lo inquietante de su reflexión no estuvo relacionado con el empleo, ni siquiera con el futuro de las películas. “He visto vídeos míos que no soy yo”, contó.El actor habló de supuestas noticias en las que aparece diciendo cosas que jamás dijo, o haciendo cosas que nunca hizo. A partir de ahí planteó uno de los escenarios más escalofriantes de toda la mañana en el festival.[Publicidad]“¿Qué sucede cuando un gobierno recibe un vídeo aparentemente real de Vladimir Putin anunciando que ha lanzado un primer ataque nuclear? ¿Cómo se distingue la realidad de la falsificación?”, lanzó.Hace sólo dos días, detalló, habló con uno de los mayores expertos mundiales en IA, quien le dijo que las herramientas que hasta hace poco permitían detectar una imagen manipulada ya son insuficientes.Él teme algo todavía peor: que cuando todo pueda falsificarse, también pueda negarse aquello que sí es verdad. Ese, explicó, es el peligro de “envenenar el pozo”: conseguir que la sociedad llegue a un punto de no saber cuándo algo es falso.[Publicidad]Lee también "Gungo y los Juegos Cavernícolas", la película que tallaron los Riva Palacio el siglo pasado El nuevo desafío, remarcó Clooney, será enseñar a la gente a no creer todo lo que ve. Y miró a los periodistas...“Será difícil para ustedes hacer su trabajo porque bastará un error, una imagen falsa aceptada como auténtica, para erosionar la credibilidad de quien la publique”, sentenció.[Publicidad]El actor y cineasta estadounidense George Clooney posa tras recibir el León de Oro a la trayectoria durante la ceremonia de inauguración de la 83.ª edición del Festival Internacional de Cine de Venecia.