La Mostra se inaugura con ‘Ink’, sobre el nacimiento del tabloide ‘The Sun’, el León de Oro para la estrella de Hollywood y un ‘biopic’ sobre la pionera fotorreportera muerta en la Guerra Civil
George Clooney vivió su mejor momento en el Festival de Venecia en 2005. Fue gracias a su segunda película como director, Buenas noches, y buena suerte, sobrio homenaje a Edward R. Murrow, el periodista que puso en evidencia la paranoica cruzada anticomunista de la caza de brujas del senador Joseph McCarthy. Clooney la rodó pensando en su padre, el periodista Nick Clooney, y en todos los periodistas que ha admirado desde niño.
El actor no logró aquel año el León de Oro porque se cruzó por su camino el amor desbocado de Heath Ledger y Jake Gyllenhaal en Brokeback Mountain, de Ang Lee, pero el festival veneciano le demostró este miércoles su fidelidad con el León de Oro a toda su carrera. En una conferencia de prensa previa, con su habitual sensatez y simpatía, Clooney habló de prensa y democracia y de la amenaza que supone para la idea de la verdad la inteligencia artificial. “No me gustaría estar en un anuncio de tampones veinte años después de mi muerte”, dijo. “Pero la verdad es que no es el cine lo que me preocupa, sino las falsas noticias que generará la IA y cómo podremos discernir qué es la verdad”.










