En mayo del a�o pasado, un estudiante de ADE al que llamaremos Fernando se agarr� tal cogorza que acab� precipit�ndose por el balc�n de un tercer piso. A la ma�ana siguiente amaneci� atado de pies y manos en la UCI de un hospital. Al principio, a�n sedado, ten�a la sensaci�n de que todo hab�a sido un mal sue�o. Pero un chaparr�n de mil dolores no tard� en devolverle a la crud�sima realidad. "Me hab�a roto seis v�rtebras, el estern�n, el pie derecho, la mano izquierda, una esc�pula, una costilla...", enumera con la voz a�n temblorosa por el trauma.Fernando empez� a emborracharse con s�lo 15 a�os. Siempre bebi� m�s que su pandilla, pero lo achacaba a que pesaba "unos kilitos" m�s que sus compinches. Su dosis inicial era una botella de "alcohol fuerte" por cada noche de farra. Luego subi� a dos y, poco antes del incidente del balc�n, lleg� a beberse tres botellas de una tacada. "Nunca beb�a solo, siempre con amigos: me divert�a, me hac�a desconectar...", cuenta sobre aquellos a�os en los que el alcohol a�n cumpl�a su funci�n.Sin embargo, el kilom�trico parte de lesiones con el que abandon� el hospital -"menudo susto, imag�nate"-- le convenci� de que deb�a dejar el alcohol para no morir espachurrado contra una acera. Lo intent� a las bravas, por su cuenta y sin m�dico, pero sus buenas intenciones se disolvieron en cuesti�n de meses: a finales de agosto ya se hab�a pillado "varios pedos heavies". Y, en noviembre, lleg� un segundo aviso grave: "Me beb� 20 copas en dos horas, me qued� dormido de pie y me ca� por las escaleras".Fernando sali� indemne de aquella ca�da, pero el sobresalto fue suficiente para que, por fin, pidiera apoyo profesional. Con la ayuda de su t�a y su abuela, busc� al mejor m�dico hasta que aterriz� en el despacho de un prestigioso psiquiatra especializado en adicciones. Durante su charla inicial, confes� que quer�a reducir "sustancialmente" su consumo, pero que no conceb�a la vida sin tomarse alguna copa espor�dica con sus amigos.Fue entonces cuando el doctor le habl� de los agonistas del receptor GLP-1, una familia de f�rmacos entre los que se cuenta el celeb�rrimo Ozempic. Estos medicamentos, explic�, le ayudar�an a controlar su impulsividad con la bebida sin condenarlo a la abstinencia total. Aquello sonaba bien.Ocho meses despu�s de su primera cita con el psiquiatra, Fernando se pincha una dosis semanal de Wegovy, uno de los nombres comerciales de la semaglutida, el mismo principio activo del Ozempic. Gracias a este f�rmaco, no ha vuelto a beber hasta la inconsciencia. "Ahora me tomo tres copas, quiz� cuatro, pero me las sirvo menos cargadas y bebo agua entre medias", relata el joven, quien ha mejorado sus notas en estos meses de relativa sobriedad.Fernando es el primer paciente que cuenta a un medio espa�ol su tratamiento con la familia Ozempic para una adicci�n. Hasta ahora, el uso de estos f�rmacos est� estrictamente indicado para dos enfermedades: la obesidad y la diabetes 2. Su utilidad contra las adicciones es, de momento, una simple hip�tesis que est� investigando un ramillete de estudios cl�nicos. Sin embargo, los resultados iniciales son tan llamativos que un peque�o grupo de psiquiatras ya se est� atreviendo a recetarlos off label -es decir, fuera de las indicaciones oficiales que les atribuyen las autoridades sanitarias- pese al escepticismo de buena parte de sus colegas."Si tuviera que puntuar de cero a diez lo prometedores que son estos f�rmacos, les dar�a un 8,5", cuenta entusiasmada la psiquiatra Nora Volkow, bisnieta de Trotsky y, sobre todo, directora del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA), la instituci�n m�s prestigiosa del mundo en la investigaci�n de las adicciones. "Y, si hablamos en concreto del trastorno por abuso de alcohol, ya me atrever�a a situarlo en un 9,5".Para saber m�sEl despacho al que lleg� Fernando tras caerse por las escaleras se encuentra al final del pasillo de un amplio piso en el Paseo de la Castellana de Madrid. All� pasa consulta de psiquiatr�a el doctor N�stor Szerman, quien interrumpe sus vacaciones por un d�a para atendernos. Adem�s de experto en adicciones, es el presidente de la Asociaci�n Mundial de Patolog�a Dual (WADD). Es decir, cuando la dependencia a una sustancia convive -y se retroalimenta- con otra enfermedad mental: ansiedad, depresi�n, d�ficit de atenci�n...Hace tres a�os, el Dr. Szerman empez� a leer los primeros estudios sobre el uso de GLP-1 contra las adicciones. Esta incipiente literatura m�dica le interes� especialmente porque su especialidad adolece de una hist�rica falta de f�rmacos eficaces. "S�lo el 2% de los adictos al alcohol recibe medicaci�n actualmente", denuncia.Tan convincentes le resultaron esos papers que hace un par de a�os decidi� dar un paso crucial: recetar GLP-1 off label a sus pacientes. Aunque no da detalles concretos por confidencialidad, s� admite que los casos ya suman "decenas" y que los resultados son "muy prometedores". "Resultan muy �tiles para las personas que no quieren vivir sin alcohol o que piensan que no pueden vivir sin �l", asegura.Antes de recetar los ‘pinchazos’, el psiquiatra informa a los pacientes de los riesgos y obtiene su consentimiento informado. Tambi�n encarga una anal�tica completa, con especial �nfasis en la funci�n del p�ncreas, adem�s de un electrocardiograma. Su objetivo es reducir cualquier peligro aunque, en su opini�n, los efectos secundarios sean microsc�picos seg�n todos los estudios que se han realizado hasta la fecha. "Los riesgos son m�nimos o inexistentes, mientras que los beneficios son enormes", subraya sobre su c�lculo m�dico con cada paciente antes de prescribir estos f�rmacos.�Hasta qu� punto est� extendido el uso de GLP-1 para las adicciones?Creo que algunos colegas m�os lo est�n haciendo, aunque no es algo de lo que hablemos. Son comentarios por encima.�Y qu� supondr�a la generalizaci�n de estos f�rmacos?Un cambio de paradigma absoluto en el abordaje de las adicciones. Se conseguir�a que la inmensa mayor�a de pacientes con abuso de alcohol pasen a beber con moderaci�n, que es lo que muchos desean. "Tengo menos ganas de salir. Tambi�n fumo menos: antes sal�a con tres cajetillas y ahora me sobra con una, hasta regalando pitillos"Fernando, adicto tratado con GLP-1El origen remoto del uso de los GLP-1 contra las adicciones arranca hace una d�cada. Fue entonces cuando la semaglutida -el hoy archiconocido Ozempic- se indic� masivamente para la diabetes y, posteriormente, para la obesidad. Entre sus millones de usuarios, un grupo significativo empez� a informar a sus m�dicos de un inesperado efecto secundario: una bajada de todo tipo de conductas compulsivas, desde el consumo de sustancias hasta las compras descontroladas, la ludopat�a o la cleptoman�a.Har� tres a�os que el runr�n de las consultas salt� a las redes sociales y a foros ‘online’ como Reddit. Fue as� como los investigadores m�s avezados detectaron un patr�n similar: pacientes con sobrepeso que mostraban un repentino desinter�s por el alcohol y otras drogas. Y, por primera vez, esta sorprendente correlaci�n lleg� a los congresos m�dicos como una prometedora hip�tesis de trabajo.Desde entonces, el nicho de los especialistas en adicciones se ha dividido en dos bandos. Unos, los m�s entusiastas, ven cerca un ‘medicamento milagro’ contra la dependencia. Otros, los m�s cautelosos -sobre los que luego volveremos- plantean pegas razonables: la falta de datos de eficacia a largo plazo, el probable efecto rebote de estos f�rmacos o, directamente, la duda sobre si reducir el consumo sin erradicarlo supone curar realmente al paciente -si esa palabra cupiera al hablar de adicciones - o s�lo parchearla de forma chapucera.A esas alturas ya exist�an estudios con animales que confirmaban la "hip�tesis antiadictiva" del Ozempic. Luego se a�adieron estudios observacionales en bases de datos de decenas de miles de pacientes que ya tomaban estos f�rmacos y que mostraban que acud�an menos al m�dico por problemas de adicci�n que el resto de la poblaci�n. "Ya ten�amos una hip�tesis biol�gica y epidemiol�gica que nos animaban a hacer estudios de laboratorio con todas las garant�as", relata el psiquiatra Hugo L�pez-Pelayo, vicepresidente de Socidrogalcohol (Sociedad Cient�fica Espa�ola de Estudios sobre el Alcohol y otras Toxicoman�as).De forma ultrarresumida, la teor�a es que la familia Ozempic act�a directamente sobre el sistema de recompensa del cerebro. Cuando alguien bebe alcohol, esnifa coca�na o juega al blackjack, se dispara la cantidad de dopamina disponible en el sistema. Pasado el tiempo, el cerebro se acostumbra a estos niveles anormales del neurotransmisor, lo que impulsa el aumento de la ingesta y acaba provocando la adicci�n en personas vulnerables. Los GLP-1, en cambio, limitan artificialmente los subidones de dopamina que generan estas conductas. Este ‘hackeo’ mental, explican los expertos, facilitar�a el consumo controlado de sustancias."Yo me siento m�s tranquilo, menos impulsivo en general", dice Fernando sobre su experiencia con este f�rmaco. "Tengo menos ganas de salir. Tambi�n fumo menos: antes sal�a con tres cajetillas y ahora me sobra con s�lo una, hasta regalando pitillos".Desde aquel primer momento eureka, distintos equipos han confirmado este efecto en estudios con placebo y grupo de control. Uno de los m�s destacados lo dirige la doctora Sarah Kawasaki, de la Facultad de Medicina de PennState (Filadelfia), en adictos a los opioides. Aunque a�n no dispone de los resultados definitivos, suena euf�rica al otro lado del tel�fono: "He visto a gente que consum�a un mont�n de droga y ahora no toma nada. Est� ocurriendo, doy fe de ello y es alucinante".S� que se han publicado los datos del estudio dirigido por el doctor Joseph Schacht, de la Universidad de Colorado Anschutz, con 50 pacientes con dependencia del alcohol. El impacto de la semaglutida fue doble: no s�lo bebieron menos d�as a la semana, sino que tambi�n ingirieron menos copas de una sentada. "Esta droga reduce el craving, el ansia de consumir que est� detr�s de la mayor�a de reca�das", dice el Dr. Schacht, que public� su estudio hace un mes en The American Journal of Psychiatry.Algo similar ha encontrado Nick Horton, codirector ejecutivo de Open Doors, el �nico servicio social del mundo que ha incorporado los GLP-1 a su labor con adictos. En su caso, han proporcionado este f�rmaco a una veintena de mujeres drogodependientes, principalmente ex reclusas en situaci�n vulnerable. "La inmensa mayor�a nos cuenta que su ansia de consumir se ha apagado", explica Horton. "Creo que los expertos en adicci�n est�n siendo demasiado cautelosos a la hora de recetar estos f�rmacos. El c�lculo entre riesgo y beneficios est� abrumadoramente a su favor"."Los pacientes se sienten saciados: ya no tienen que llenar su vac�o con calor�as, copas, nicotina, coca�na o lo que sea"Steven Klein, adicto y experto en GLP-1Quiz� el lugar del planeta donde las cautelas tienen menos fuerza sea en Caron, una red de cl�nicas estadounidense que ya ha tratado a cientos de adictos con GLP-1. Al frente del programa se encuentra el Dr. Steven Klein, de 40 a�os. Su trayectoria vital como adicto en recuperaci�n inspira directamente su relaci�n con los pacientes.Steven era un estudiante en Long Island cuya afici�n por el atletismo no ocultaba una relaci�n t�xica con la comida. Su inestabilidad se agudiz� con 15 a�os, cuando vivi� una experiencia traum�tica: durante un entrenamiento de lanzamiento de peso, golpe� con la bola a su entrenador, que acab� falleciendo. "A partir de entonces, beber hasta la inconsciencia y tomar el Adderall de mi hermano [un f�rmaco contra el d�ficit de atenci�n] se convirti� en mi forma de sobrevivir", cuenta por videollamada.El joven fue capaz de compatibilizar su adicci�n con unas notas brillantes en sus estudios de Medicina. Tambi�n empez� una relaci�n estable con un hombre y supo afrontar p�blicamente su homosexualidad. Como en el caso de Fernando, s�lo un susto consigui� apartarle del alcohol: "Dej� de respirar mientras dorm�a. Me di cuenta de que mi vida deb�a cambiar. Entr� en Alcoh�licos An�nimos y no volv� a consumir".Sin embargo, Steven segu�a traumatizado por su exceso de peso. En 2019, le recetaron tirzepatida, un f�rmaco de la familia Ozempic que, de inmediato, apag� el ruido mental que le invad�a al pensar en la comida y su imagen corporal. Y, como miles de pacientes, detect� efectos secundarios inesperados en su tratamiento: "Desaparecieron algunas adicciones a las que ni siquiera prestaba atenci�n. Dej� mis viajes mensuales al casino. La mesa de blackjack o las apuestas perdieron todo su atractivo sin ning�n esfuerzo".Ahora, el Dr. Klein utiliza la misma mol�cula, la tirzepatida, para ayudar a sus pacientes, unos 550 hasta la fecha. "Son una herramienta muy poderosa en nuestro repertorio", dice. "Aumentan la sensaci�n de plenitud y de satisfacci�n. Los pacientes se sienten saciados: ya no tienen que llenar su vac�o con calor�as, copas, nicotina, coca�na o lo que sea"."No tenemos f�rmacos contra la coca�na, el cannabis, las metanfetaminas. S� hay alguno para el alcohol y los opioides, pero su eficacia es muy limitada"Nora Volkow, directora del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA)Tras el �xito colosal de Ozempic contra la obesidad y la diabetes 2, esta familia de drogas se ha convertido en la obsesi�n de las principales farmac�uticas del planeta. Muchos ven a los GLP-1 como una navaja suiza de la farmacolog�a: una herramienta, m�ltiples utilidades. Ya se est� estudiando su utilidad contra el alzheimer, el parkinson, la artritis, la psoriasis, la enfermedad renal...Sin embargo, su potencial resulta especialmente atractivo en el campo de las adicciones por un factor singular: la escasez aguda de f�rmacos para combatirlas. "No tenemos nada contra la coca�na, el cannabis, las metanfetaminas...", enumera Nora Volkow. "S� que hay alg�n f�rmaco para el alcohol y los opioides, pero su eficacia es muy limitada y, al final, se aplican a un porcentaje �nfimo de pacientes".Se buscan nuevas indicaciones para los GLP-1 ya existentes, pero tambi�n crear nuevas mol�culas que sigan ensanchando su campo de actuaci�n. En el campo de las adicciones, una mol�cula suscita un inter�s extraordinario: la brenipatida, de los laboratorios Lilly. Diversos especialistas consultados la apodan coloquialmente "el Ozempic del cerebro", puesto que parece dise�ada desde cero para abordar enfermedades mentales, en vez de reutilizar f�rmacos ideados contra la diabetes y la obesidad."Aunque todav�a necesitamos confirmar estos resultados en los ensayos cl�nicos en marcha, los avances que estamos viendo podr�an ser una nueva esperanza para muchos pacientes y sus familias", asegura el doctor Jos� Antonio Sacrist�n, director m�dico de Lilly en Espa�a.El informe de resultados de los laboratorios del segundo trimestre de 2026 detalla que la mol�cula ha alcanzado dos estudios de fase III -la previa a su llegada al mercado- para dos indicaciones: trastorno depresivo mayor y s�ndrome de abuso del alcohol. Tambi�n est� realizando cinco estudios de fase II, algo menos avanzados, en otros cinco trastornos: asma, tabaquismo, esquizofrenia, trastorno bipolar y adicci�n a los opioides. En el caso del alcohol, que cuenta con dos estudios en paralelo (RENEW-ALC-1 y RENEW-ALC-2) los resultados se esperan a mediados de 2028, seg�n fuentes de la farmac�utica."Esto ya no parece un programa de f�rmacos contra la obesidad", reza un post reciente de The Peptide List, un bolet�n extraoficial sobre la industria de los GLP-1. "La obesidad se ha convertido en una ocupaci�n secundaria ahora mismo. La gran apuesta es que estas drogas son, fundamentalmente, f�rmacos del sistema nervioso central que, adem�s, te hacen perder grasa"."Me preocupa que el entusiasmo reproduzca una vieja expectativa en adicciones: buscar una mol�cula que elimine el deseo y resuelva el problema"Jos� Antonio Tamayo, psic�logo sanitario en Activa Psicolog�aSi todo lo contado hasta ahora fuera cierto, que lo es, uno esperar�a que el mundillo de expertos en adicciones viviera una eterna fiesta a la espera de que vayan llegando, uno tras otro, tratamientos milagro para las distintas dolencias. Sin embargo, tras consultar con una veintena de especialistas de Espa�a y Estados Unidos, la actitud general se acerca m�s al optimismo cauteloso que a la euforia desmedida. En concreto, cabe distinguir dos actitudes distintas, en funci�n de la formaci�n de cada uno: la Psicolog�a y la Psiquiatr�a.Los terapeutas, a grandes rasgos, critican el enfoque "reduccionista" de estas drogas, que acotan un problema multifactorial como la drogodependencia a la mera gesti�n de las ganas de consumir. "Una adicci�n tambi�n incluye h�bitos aprendidos, regulaci�n emocional, contextos que facilitan el consumo, relaciones sociales, expectativas y, en muchos pacientes, otros problemas psicol�gicos o psiqui�tricos", dice Jos� Antonio Tamayo, psic�logo sanitario en Activa Psicolog�a. "Me preocupa que el entusiasmo nos lleve a reproducir una vieja expectativa en el tratamiento de adicciones: encontrar una mol�cula que elimine el deseo y resuelva el problema".Los psiquiatras, por su parte, se muestran m�s abiertos a los beneficios de estos f�rmacos, aunque piden "m�s paciencia" antes de lanzarse a prescribirlos fuera de indicaci�n. "Los resultados iniciales son prometedores", concede Christian Hendershot, catedr�tico de la Universidad de South California, quien realiz� el primer an�lisis del impacto de estos f�rmacos en el alcohol. "Sin embargo, los estudios que deben confirmar su eficacia m�s all� de toda duda se est�n realizando ahora mismo y a�n tardar�n unos a�os en completarse. Mientras tanto, yo recomendar�a cautela".Un listado r�pido de las pegas que ponen los expertos al uso off label de estos f�rmacos incluye que desconocemos sus efectos secundarios a largo plazo. Tampoco sabemos si mantendr�n su presunta eficacia o si el efecto ser�a meramente temporal. Se teme igualmente el efecto rebote que ya se ha descrito en los pacientes de obesidad cuando se les retirar�a la medicaci�n: as�, estar�amos condenando a los adictos a estar medicados de por vida para moderar su consumo. "No podemos tratar enfermedades cr�nicas bas�ndonos en estudios que apenas tienen un a�o", resume el psiquiatra Juan Jos� Jambrina, jefe de Psiquiatr�a del Hospital de Avil�s.De fondo, late un dilema casi filos�fico: si un adicto que reduce su ingesta est� realmente recuperado o si, por el contrario, la estricta abstinencia es la �nica soluci�n real. As� se defiende tradicionalmente desde colectivos como Alcoh�licos An�nimos, para quienes el "consumo moderado" es una quimera que s�lo prolonga la agon�a de los adictos. Y as� lo sostienen numerosos expertos, que desconf�an de la viabilidad a largo plazo de la simple reducci�n del consumo: tarde o temprano, sostienen, volver�n los atracones. "En el tema de las adicciones, los psiquiatras suelen ser muy conservadores", replica N�stor Szerman. "Piden a los adictos que dejen de consumir sin m�s, que es como decirle a un paciente con psicosis que deje de tenerla. Yo apoyo a Alcoh�licos An�nimos, colaboro con ellos y s� que cumplen un buen papel. Sin embargo, tener la abstinencia como objetivo �nico para todos los adictos no tiene sentido. Es moralismo puro"."Salir por la noche sin tener miedo a c�mo amanecer� es una aut�ntica gozada"Fernando, adictoFernando, mientras tanto, prosigue su vida ajeno a esta pol�mica. En estos meses, ha conseguido pr�cticas en una empresa de Inteligencia Artificial y est� conociendo a "una ni�a" que tambi�n le ayuda a llevar una vida m�s ordenada. A veces, admite, se olvida de pincharse semanalmente: puede pasar "10 o 12 d�as" sin su dosis de semaglutida y, a�n as�, preserva su reci�n estrenada moderaci�n.-�Has pensado en dejar de beber por completo?-Al principio s�, pero ahora estoy bien como estoy... Salir por la noche sin tener miedo a c�mo amanecer� es una aut�ntica gozada.