El Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (FAPAS) ha denunciado “la obsesión” del Gobierno de Asturias por controlar las cámaras de fototrampeo.

La organización ecologista asegura que el Principado se pone al mismo nivel que países como China, Irán, Rusia o Birmania en el control científico de su fauna con cámaras: “Corea del Norte donde una persona que ponga cámaras de foto trampeo podría ser fusilada, superaría el control del Gobierno de Asturias”, asegura.

El control

En la actualidad para desarrollar trabajos científicos dentro de un espacio natural protegido en Asturias, el investigador científico debe de ir acompañado de un agente ambiental que testimonia la colocación de la cámara, la recogida de la tarjeta y se hace cargo de su custodia, trasladándola a su centro de trabajo donde la descarga y posteriormente se visiona, siendo el responsable del espacio natural quien autoriza o no al uso de las imágenes por parte de la entidad autorizada.

“El control absoluto de los datos de presencia y especialmente poblacional de determinadas especies como el lobo, se ha convertido en una actividad obsesiva del Gobierno de Barbón que trata de impedir que sus trabajos de censos de población puedan ser contrastados mediante otros trabajos científicos independientes”, sostiene la organización ecologista.