El Gobierno de Salvador Illa ha intensificado este verano su lucha contra las plagas de animales, y esto ha ido en varias direcciones: si en la zona de Barcelona se han duplicado esfuerzos para eliminar a jabalíes para contener la peste porcina africana, en la zona de Lleida el foco se ha puesto sobre los conejos. Las organizaciones agrarias y el departamento de Agricultura llegaron a un acuerdo para intensificar los controles de caza sobre la población de estos mamíferos en la zona de Verdú (Lleida), donde el pasado mes de junio había una densidad de 30,8 conejos por kilómetro cuadrado, lo que ponía en peligro numerosas cosechas. En las dos primeras semanas de agosto se puso en marcha un conjunto de dispositivos cinegéticos, que consistieron en cacerías nocturnas en todoterrenos y con armas equipadas con sistemas de visión térmica, y el resultado ha sido una caída drástica de la población: un 68% menos de conejos, lo que ha llevado a tener una densidad de 9,9 ejemplares por kilómetro cuadrado.El esfuerzo en estos controles de la plaga se centró entre el 28 de julio y el 13 de agosto, periodo en el que se llevaron a cabo 48 intervenciones y 7.908 capturas de estos animales, según ha explicado este jueves el departamento de Agricultura en un comunicado. La clave del éxito fueron las incursiones nocturnas con vehículos todoterrenos y con armas con visores térmicos: en 26 de estos recorridos se registraron 6.311 capturas. Por su parte, las vigilancias nocturnas aportaron otros 923 ejemplares en 20 sesiones —con una tendencia descendente que confirma la efectividad de las medidas—, mientras que los cazadores locales capturaron 674 animales en cuatro salidas.Pese al importante descenso, la zona se mantiene en nivel de alerta al registrarse aún densidades de entre 10 y 15 conejos por kilómetro cuadrado en este periodo posterior a la reproducción. Durante una reunión celebrada hoy en Lleida, el director de los Servicios Territoriales de Agricultura, Jaume Feixa, ha anunciado a los colectivos agrarios que el Govern mantendrán estas actuaciones de alta intensidad de forma continuada para proteger las cosechas en los puntos más críticos. Este plan “responde a los compromisos asumidos por el departamento para hacer frente a un problema de país como es la sobreabundancia de conejo”, ha señalado Feixa. Las actuaciones continuarán como hasta ahora: los agricultores comunican los daños hechos por los conejos a través de una aplicación informática, y posteriormente los equipos de cazadores de la Administración intervienen en las zonas afectadas.