0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialPara inaugurar la nueva etapa del Hoy por hoy (la Ser), Aimar Bretos entrevista a un presidente Pedro Sánchez, atrapado por la complejidad de una de las crisis –Ceuta– definitoria del presente y el futuro. Combativo, Sánchez se cuelga más medallas que el Màgic Andreu: reivindica su política migratoria y activa la musculatura de supervivencia y los aspersores de datos sobre inversiones y criterios criptogeopolíticos. También se postula como candidato, reclama su derecho a tener vacaciones, se enorgullece de su hermano y su mujer, entra al cuerpo a cuerpo con Isabel Díaz Ayuso y reparte collejas a la oposición “reaccionaria”.El entrevistador y el entrevistado parecen competir a ver cual de los dos domina más —empate— los matices de la voz engolada. No es un reproche: dialogar sin la estridencia que tanto triunfa en las trincheras tertulianas se agradece. Que las respuestas del entrevistado sean lo bastante convincentes para aplacar las dudas e inquietudes de sus votantes es otra historia. A primera hora, un Bretos exultante intenta explicar qué es eso de “farmear aura”, uno de esos rituales que tanto infantilizan la actualidad. “¿Tú farmeas aura, Carbó?”, le pregunta al meteorólogo Jordi Carbó. Respuesta: “No, yo hacía el hula-hoop”.El presidente Sánchez ha vuelto de sus vacaciones con espíritu combativoDesde las redes sociales, la concejal de Moià Lakshmi Roset (de la CUP) lamenta el alud de rabia machista y cosificador que recibió tras colgar un vídeo contra la ampliación del matadero. Siguiendo la sintaxis narcisista y ultracomparativa de Instagram, en la que la presión estética es el motor de cualquier historia, el vídeo confirma que, en las redes sociales, tener razón es una virtud sobrevalorada: prevalecen los códigos reactivos más primarios. No creo que sea el caso de Roset, pero a veces parece que buscar una polémica soez y aprovechar su eco sea una estrategia eficaz para transmitir mensajes que, sin el estrépito de las obscenidades impunemente anónimas, nunca llegaría a la primera línea mediática.No nos engañemos: los medios que, para denunciarla, se hacen eco de la polémica saben que si incluyen las imágenes de Roset conseguirán más clics que si la ilustran con la foto de un cerdo degollado. Es como cuando nos lamentamos de la presión estética y del edadismo impuestos a las mujeres en la industria audiovisual sin admitir que aún domina el criterio, disfrazado con la retórica de los Recursos Humanos, de buscar lo que antes llamábamos “personas con buena presencia”.Entrevistado en El matí de Catalunya Ràdio , Oriol Junqueras (ERC) se sitúa en la plataforma de salida del otoño, previsiblemente caliente. Esquiva posibles titulares como si atravesara un campo de minas y critica la tendencia general a “las bromitas”. Hablando de educación –es un tema que domina más desde el oficio que desde la ideología–, dice lo que mucha gente intuye. Sobre las frivolidades pedagógicas que tanto han interferido en la naturalidad de los programas educativos, afirma: “No todas las innovaciones son buenas por el hecho de ser nuevas”.