MiradorEl problema no es “farmear aura”, sino que comienza cuando necesitamos la aprobación del grupo para sentir que valemos.

“Farmear aura” es una expresión que significa básicamente acumular puntos imaginarios de carisma, prestigio o popularidad mediante gestos, poses y comportamientos que reclaman la aprobación de un público que actúa como juez. Jóvenes haciendo gestos extraños, reproduciendo memes y sometiéndose voluntariamente al veredicto de otros jóvenes mientras decenas de teléfonos graban la escena para subirla a redes sociales. Visto desde fuera, puede parecer una suerte de legalización del ridículo.

Todas las generaciones hemos hecho cosas que nuestros padres consideraban absurdas, así que no conviene dramatizar demasiado esta moda. Siempre hemos querido diferenciarnos, provocar, desafiar y construir códigos que los adultos no comprendieran. Ahora no es diferente; “farmear aura” no es el problema. Podría argumentarse incluso que esas reuniones consiguen sacar físicamente de las redes a muchachos que pasan demasiadas horas detrás de una pantalla y ponerlos frente a la criticidad de otros seres humanos. Hasta ahí, poco que objetar. Lo inquietante aparece cuando dejamos de observar las extrañas contorsiones y prestamos atención al mecanismo psicológico que hay detrás: se necesita la aprobación del grupo para sentir que vales.