OpiniónRescatar una posición ética frente a la intolerancia y la mendacidad. Eso somos muchos de nosotros. Es una posición humanista y social.31.08.2026 22:01 Actualizado: 31.08.2026 22:01 En un mundo en permanente incertidumbre como el que vivimos es fácil perder el rumbo y caer en profundas contracciones sobre lo que ha sido nuestro devenir como actores sociales.La pregunta es relativamente sencilla: ¿cuáles fueron los factores determinantes en nuestra vida? ¿Cuáles nuestros principios éticos? La respuesta es compleja. Lo evidente es que no hemos cambiado el mundo, pero lo sustantivo es saber si el mundo nos cambió y nos encontramos en el camino de perder nuestros valores.Como ciudadano, siguiendo el ejemplo de mis maestros, siempre consideré que el camino era el humanismo social. Era el respeto fundamental a los derechos humanos y al derecho de los pueblos; desafortunadamente, su cumplimiento lo encontraba habitualmente en evidente contradicción con la realidad.En la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la vida, la igualdad ante la ley, la no discriminación, la libertad de expresión, de opinión, religión y la prohibición de la esclavitud y la tortura son la norma.Asimismo, en ella se ordena garantizar los derechos económicos, sociales y culturales: condiciones de vida dignas y el bienestar básico, derecho al trabajo y a un salario justo, a la salud y a la seguridad social, a la educación y a un nivel de vida adecuado.Y, en cuanto a los derechos colectivos y del medio ambiente, postula proteger a los grupos sociales y el entorno natural: el derecho a un medio ambiente sano y sostenible, así como el derecho a la paz y al desarrollo de los pueblos.Por su parte, la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos (conocida también como la Declaración de Argel de 1976) es un documento histórico que reconoce los derechos colectivos de las naciones y comunidades a la autodeterminación, la soberanía y la cultura.A lo único que no podremos renunciar es a la coherencia y la esperanza.Lo esencial, el rescate de la autodeterminación de los pueblos, la identidad y la cultura. El derecho libre a decidir el estatus político, económico, social y cultural sin intervención externa, la protección de las tradiciones, los idiomas, la espiritualidad y el patrimonio cultural, el derecho a conservar y no ser desplazados de sus tierras ancestrales o territorios tradicionales, la igualdad y la no discriminación y, por lo tanto, la prohibición de cualquier trato desigual basado en el origen étnico, nacional o condición colectiva.El mundo aparentemente cambió. La posición de los gobiernos estadounidense y colombiano niega casi todo, no hay derechos ni deberes, solo intereses. No se respeta ninguna norma ni compromiso multilateral. Proliferan las guerras, se implosionan los acuerdos en materia de derechos humanos y las responsabilidades penales, individuales y colectivas (CPI, CIJ, JEP), ciegos ante el genocidio, la violencia frente a los migrantes, proteccionismo y un sistemático ataque a la autodeterminación de los pueblos y de las minorías.Es el mundo al revés. La corrupción impera, la concentración del capital se profundiza, así como la desigualdad, el negacionismo sobre el cambio climático, sobre los derechos de las minorías, sobre el derecho a la vida misma.Rescatar una posición ética frente a la intolerancia y la mendacidad. Eso somos muchos de nosotros. Es una posición humanista y social. Es lo que nos enseñaron nuestros maestros. Para ellos el cambio era esencial, para asegurar el cumplimiento de la justicia social y los derechos a la vida digna y a la verdad.Rescato mi libertad de pensamiento. No soy parte de ninguna manada, ni seguidor ciego de nadie. Asistí con pesar a la despedida de ese gran humanista que fue Javier Giraldo. Nunca renunció a sus principios en defensa de la vida.Esta reflexión va por usted, compañero de vida y de principios. Y, la verdad, a lo único que no podremos renunciar es a la coherencia y la esperanza. Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.