La crisis de Ceuta puede analizarse como una crisis migratoria, como una crisis diplomática o como una batalla política. Pero ninguna explica por sí sola por qué decenas de miles de personas estuvieron dispuestas a correr un riesgo tan extremo.

Veamos algunos aspectos del relato político, de la frontera y su militarización, de las causas económicas, sociales y de seguridad de las que huyen muchas de estas personas. Y sobre todo, veamos quién debiera asumir responsabilidades de lo más importante, los 141 muertos, muchos de ellos niños y jóvenes.