Lo primero que te pregunta Pía, la asistente de la aplicación TerapIA, es tu nombre, edad y género. Después, configura tu espacio personal donde puedes escribir un diario, establecer metas personales y, lo más importante, comenzar una consulta psicológica con ella. “Soy Pía, encantada. ¿Qué te trae por aquí hoy? ¿Algo en concreto que te preocupe o quieras compartir?”.
Como si de un psicólogo real se tratase, esta asistente te guiará y ayudará para sentirte mejor y trabajar en ti mismo. Pero lejos de la realidad, Pía no es de carne y hueso, es una inteligencia artificial (IA) entrenada por un equipo de doce psicólogos que “te acompaña con calidez con técnicas basadas en evidencia y continuidad entre sesiones”.
Alberto Vaca, socio de TerapIA, asegura que lo que Pía hace es “acompañamiento emocional”. “No hace diagnóstico, no hace intervención”, insiste. Creada a partir de modelos propios de lenguaje, tiene “pensamiento crítico”, a diferencia de ChatGPT —diseñada “por programadores para programar”—, que puede ser una opción peligrosa para hacer terapia, contrapone Vaca. “Cuando ve que tienes un problema un poco complicado, Pía te manda a un especialista. Si te ve mal, te da un teléfono como el 024, para ayudar en el tema del suicidio, por ejemplo. Enseguida deriva, está entrenada para eso”, explica.







