Cada vez más jóvenes utilizan herramientas de inteligencia artificial para hablar sobre ansiedad, angustia, inseguridades y problemas personales. La inmediatez de las respuestas, la sensación de compañía y la facilidad de acceso hicieron que muchos usuarios comiencen a recurrir a chatbots como espacios de contención emocional. Especialistas advierten sobre los riesgos de depositar la intimidad en algoritmos diseñados para conversar.
Cerca del 50% de los jóvenes buscan primero ayuda emocional en internet antes que acudir a un profesional de salud mental y más de un cuarto de usuarios de la Generación Z reconoce utilizar herramientas de inteligencia artificial como “confidente personal”. Lo que comenzó como una herramienta para responder preguntas o resolver tareas cotidianas empezó a ocupar otro lugar: el de la escucha emocional.
Ansiedad, ataques de pánico, problemas vinculares o inseguridades aparecen diariamente en conversaciones con inteligencias artificiales. La disponibilidad permanente, las respuestas inmediatas y la sensación de no ser juzgados hicieron que muchos jóvenes comiencen a recurrir a chatbots para desahogarse o pedir consejos personales.
“Uso Meta cuando me siento muy intenso y siento que mis amigos no me pueden escuchar. Me sirve para desahogarme porque sé que me va a responder y tratar de ayudarme”, cuenta Lautaro Romero, de 19 años. Para él, hablar con inteligencia artificial muchas veces resulta más sencillo que acudir a personas cercanas.














