Si usted es de los que s�lo quiere sol y playa en verano, lea, porque el oto�o (mal que nos pese) no queda lejos. Si es un integrista del asfalto, haga fr�o o haga calor, lea tambi�n. Si las aventuras que escribi� Julio Verne anduvieron (o andan) sobre su mesilla de noche, �dem. Y si gusta del arte de los museos, pero tambi�n del alternativo que asalta las calles, lea, lea sin duda.
Nantes, al pie de la Breta�a francesa, es una ciudad animosa y burbujeante que ocupa el espacio p�blico con alegr�a y cuyo esp�ritu creativo est� estampado en su ADN. Es, tambi�n, una galer�a de arte al aire libre, abierta sin complejos al espect�culo y a la megaloman�a cuando se tercia, por qu� no. Y es m�s cosas todav�a: una ciudad con pulso, guerrillera y pancartera, con fuertes movimientos sociales herederos de su recient�simo pasado industrial. Nantes, ciudad portuaria atravesada por el r�o Loira, con astilleros que hace muy poco bajaron la persiana, no teme al cambio: vive en permanente metamorfosis y se adapta a los tiempos que vienen con m�s resiliencia que resistencia. Como si, en definitiva, la mutaci�n constante, obras y gr�as mediante, fuese su esencia primera.El arte vertebra su propuesta tur�stica con decisi�n y determinaci�n pol�ticas y lo hace con un envoltorio l�dico y juguet�n que es ideal, tambi�n, para viajar con ni�os. Plantea una propuesta cultural que entra por los ojos y empieza por el suelo: una l�nea verde de 24 kil�metros a uno y otro lado del Loira marca la ruta para no perderse nada en una visita que da de s� para tres o cuatro d�as de escapada.El Pasaje Pommeraye, una galer�a comercial de tres plantas y techo de cristal �nica en Europa.Le voyage � NantesAunque los atractivos de la ciudad no est�n ligados al sol y playa, Nantes quiere estar en los planes vacacionales cl�sicos. As�, cada verano, enriquece los alicientes de su centro hist�rico medieval y de sus famosas criaturas mec�nicas inspiradas en el imaginario de Julio Verne con la celebraci�n de Le voyage � Nantes, un festival que cumple ya 15 a�os y que pone todo su patrimonio cultural al servicio de un turismo 360� en torno al arte. Del 4 de julio al 6 de septiembre, se programan exposiciones y conciertos que toman, sobre todo, los espacios al aire libre. Artistas contempor�neos de todas partes del mundo usan Nantes como laboratorio creativo y la inundan con instalaciones y esculturas que, unas veces, se repliegan acabado el verano y, otras, se quedan para siempre como monumentos en sus calles. Este 2026 el festival arranca una serie sobre los cuatro elementos que la Tierra se encarga de inaugurar.Una de las obras ef�meras de la presente edici�n del Festival, 'Fossil Opera'.Le voyage � NantesPero �de qu� tipo de obras ef�meras o no hablamos? Como ejemplo de las primeras, en 2020 una tremenda catarata ca�a con furia desde lo alto de la fachada de la �pera de Nantes, el teatro Graslin, en cuya plaza, la presente edici�n del festival ha plantado otra monumental instalaci�n: un yacimiento gigante donde confluyen coches aplastados y f�siles que invita a interpretar los residuos contempor�neos como el registro arqueol�gico del futuro. Como ejemplo de las obras que echan ra�ces en Nantes, destaca el Belv�dere de l'Hermitage (2019), un magn�fico mirador de madera que parece un nido de p�jaro, y cuatro fuentes de agua con cari�tides de hierro fundido distribuidas por distintos puntos y conocidas como La evasi�n (2024). Esta creaci�n es una continuaci�n de otros cinco surtidores de principios del siglo XX (conocidas como fuentes Wallace) y homenajea a quienes escapan de los roles sociales asignados. Buscar las nueve repartidas por Nantes puede ser una divertida yincana infantil para amenizar el pateo al que obliga generalmente el turismo urbano.El 'Belv�dere de l'Hermitage'.Le voyage � NantesR�pida conectividad con Espa�aEl Viaje a Nantes, dec�amos, es un bonus track para quien visita esta ciudad, un destino, por cierto, en el que predominan los espa�oles de entre otros turistas internacionales. Una de las razones radica en la conectividad: desde Valencia, Barcelona, Madrid y Sevilla, por ejemplo, es posible llegar en dos horas o menos mediante vuelo directo. La sexta ciudad de Francia por n�mero de habitantes es, tambi�n, una urbe amable, de clima atl�ntico, animada, que permite moverse en tranv�as y con un centro peatonal que invita al paseo. Este espacio es fruto de una obra decisiva que rellen� brazos menores del r�o y recondujo su cauce para despejar el n�cleo. As�, a mediados del siglo XX naci� esta ciudad, cuyo coraz�n da cuenta de su historia. Aunque administrativamente pertenece a la regi�n Pa�ses del Loira, su pasado como capital del Ducado bret�n la vincula a la Breta�a. Un recorrido por los must del Nantes antiguo debe pasar por el barrio Bouffay, con la Iglesia de la Santa Cruz, donde fue bautizado Julio Verne en 1828; el Museo de Artes; el Jard�n de las Plantas, con preciosos parterres y magn�ficos invernaderos de cristal que, adem�s, alberga vistos�simas y enormes instalaciones art�sticas; el imponente Castillo de los duques de Breta�a, y la Catedral de San Pedro y San Pablo. En uno de sus costados, por cierto, se encuentra el jard�n de la Psalette, un espacio delicioso donde descansar un ratito del traj�n del turista. Otro oasis cerca de esta zona y casi secreto es la Jungla Interior, una instalaci�n colgante que re�ne multitud de especies de plantas y que se esconde en el Pasaje Bouchaud.Castillo de los duques de Breta�a.Le voyage � NantesEl barrio se�orial a la modernidad del barrio de la Creaci�nGraslin, con su elegancia dieciochesca, es otro de los barrios imperdibles. Su car�cter se�orial obedece al auge econ�mico que la ciudad experiment� por el tr�fico de esclavos. De su puerto part�an barcos rumbo a las Antillas con mano de obra africana, utilizada en las explotaciones de ca�a de az�car. En 1848 Francia aboli� la esclavitud y como recuerdo de aquella historia sombr�a queda un Memorial situado en Muelle del Foso, de donde sal�an muchos de esos barcos negreros. En Graslin conviene no perderse el Pasaje Pommeraye, una galer�a comercial de tres plantas y techo de cristal, y aprovechar para reponer fuerzas con el t�pico pastel nant�s o con un kouignettee, un peque�o dulce delicioso con hojaldre y mucha, mucha mantequilla. Otra parada obligatoria es La Cigale, en la propia plaza Graslin, un restaurante art d�co espectacular repleto de azulejos coloridos, espejos y esculturas donde almorzar o tomar un caf�.La obra 'In a silent way', situada en la Isla de Nantes.Le voyage � NantesA la Isla de Nantes, formada por los brazos del Loira, se accede cruzando a pie el puente sobre el r�o. Esta vasta �rea vive una remodelaci�n radical desde que en los a�os 90 se cerraron sus astilleros y otras industrias. Aqu� se encuentran las c�lebres M�quinas, unas criaturas mec�nicas inspiradas en las obras de Julio Verne que son el para�so de los ni�os. Se articulan alrededor de una Galer�a llena de animales fant�sticos (con visitas en espa�ol en los meses de verano), un espectacular tiovivo y el Gran Elefante, un monumental paquidermo de 12 metros de alto que se mueve y hasta echa agua por la trompa. Anexo se encuentra el Barrio de la Creaci�n, nuevo, moderno y diverso, donde se encuentran interesant�simos g�rmenes creativos, como la Escuela de Bellas Artes y la de Arquitectura.'Los Anillos', una obra en los antiguos hangares portuarios.Le voyage � NantesDesde all�, caminando tambi�n hacia la ribera del Loira se levanta el Parque de los Astilleros, una zona reconvertida para el ocio, el arte y la cultura cuyo emblema es Los anillos, una obra con 18 aros met�licos que, de noche, iluminan con neones el muelle de las Antillas. Uno de los espacios que destacan es La Cantina, un restaurante ef�mero y enorme (tiene capacidad para 300 personas) con una propuesta gastron�mica inspirada en los invernaderos y en el producto local. Cuenta con La Colina, una zona de juegos muy colorida e ideal para el p�blico familiar.El restaurante La Cantina.Le voyage � Nantes







