Algunas de las fundaciones y galer�as de arte m�s relevantes del mundo se establecen a un paso de las playas m�s bellas de Europa. De esta manera, es posible veranear sin elegir entre mar y museos.Hay un modo de viajar que consiste en elegir el destino por lo que estar� colgado en sus paredes ese mes. Durante d�cadas esto obligaba a escoger la ciudad. Par�s en primavera, Venecia en oto�o, un verano en Nueva York. Ya no. Las grandes galer�as y fundaciones han abierto sedes en la costa que no son meros sat�lites veraniegos, sino programaci�n principal, donde la temporada expositiva ocurre a quince minutos de una cala. No se trata solo de museos con playa cerca. Sino de un verano exclusivo como el que ofrecen estos cinco lugares, con exposiciones de renombre, alta gastronom�a y un entorno mar�timo de primer nivel.Empecemos por Menorca, la isla que decidi� no ser Ibiza. En el puerto de Mah�n, a quince minutos de ferry desde el Moll de Llevant, la Illa del Rei alberga desde 2021 la sede menorquina de Hauser & Wirth, la galer�a m�s influyente del mundo.La temporada cierra con Directionless (hasta el 25 de octubre), una colectiva ambiciosa organizada por el artista Rashid Johnson, que parte de la premisa deliberadamente inc�moda de que vivimos un momento no solo de desorientaci�n, sino de agotamiento; las certezas pol�ticas se han deshilachado y los relatos colectivos ya no ofrecen puntos de referencia estables. Alrededor, un jard�n firmado por Piet Oudolf, un recorrido escult�rico con 28 artistas seleccionados por Cristina Iglesias y la Cantina, donde deleitar el elest�mago tras el atrac�n de arte.Fuera de la isla, Menorca ofrece la contrapartida gastron�mica, la caldereta de langosta de Fornells, los productores de queso de Mah�n, una escena joven en Ciutadella que ha crecido sin estridencias. Y calas, desde Macarella a Pregonda, donde disfrutar de la playa en su estado m�s natural.Saint-Paul-de-Vence sigue siendo el argumento m�s s�lido de la Riviera. La Fondation Maeght, primera fundaci�n de arte independiente de Francia, concebida en 1964 con Josep Llu�s Sert y con la participaci�n de Mir�, Chagall, Giacometti, Braque y Calde, dedica su gran exposici�n estival a Ellsworth Kelly hasta el 15 de noviembre. Bajo el nombre Ellsworth Kelly - Aux bords de l'eau supone la primera muestra que explora la presencia del agua en su obra.A veinte minutos, el Grimaldi Forum de M�naco propone un registro distinto, con Monaco & l'Automobile, hasta el 6 de septiembre, con m�s de cincuenta veh�culos en 3.500 metros cuadrados, entre ellos ganadores del Gran Premio y modelos de la colecci�n de la Familia Principesca. Entre medias, La Colombe d'Or, cuyas paredes conservan las obras con las que Picasso, Mir�, Calder y Chagall pagaban la cuenta.Cada solsticio, el mundo del arte repite el mismo ritual griego: el barco desde El Pireo, el Apollo Wind Spinner de Jeff Koons girando sobre el puerto de Hidra y la subida a pie hasta un antiguo matadero suspendido sobre el Egeo. El DESTE Project Space Slaughterhouse acoge Until That Day, de Nari Ward, hasta el 31 de octubre, centrada en la poblaci�n africana en Grecia. En Atenas, la fundaci�n de Dakis Joannou completa la temporada con Gen X, artistas nacidos entre 1960 y 1980 comisariados por Massimiliano Gioni. En Hidra no hay coches, se camina. La Riviera ateniense aporta lo dem�s, hoteles de primer nivel, buena mesa y la Acr�polis a media hora.Ning�n tramo de costa europea concentra tanto por kil�metro como el vasco. En Getaria, el Museo Crist�bal Balenciaga exhibe The Givenchiaga Family, sobre el v�nculo de mentor y disc�pulo entre ambos dise�adores hasta febrero de 2027. Enfrente, el rodaballo de Elkano. En Hernani, Chillida Leku presenta Cuerpos geom�tricos hasta el 26 de octubre, en di�logo con Aurrekoetxea y Larry Bell. Y en Bilbao, el Guggenheim acoge hasta el 1 de noviembre el proyecto del sudafricano Igshaan Adams, en el edificio que, tras la muerte de Gehry en diciembre, es ya su epitafio. Entre medias, La Concha, Zarautz y la mayor concentraci�n de estrellas Michelin per c�pita del planeta.A treinta kil�metros al norte de Copenhague, sobre un acantilado ajardinado frente a Suecia, el Louisiana Museum of Modern Art, el m�s visitado de Escandinavia, concentra un programa que ya quisieran capitales mayores: Lucian Freud y Arthur Jafa hasta el 27 de septiembre, Sophie Calle hasta el 6 y una revisi�n de su colecci�n hasta el 23 de agosto. Alrededor, las playas de Selandia Norte (Hornb�k, Tisvildeleje) y a media hora de tren una de las cuatro ciudades gastron�micas m�s influyentes del mundo.Menorca, una isla para perderseEl puerto de Mahón es el fondeadero natural más extenso del Mediterráneo y explica la isla a la perfección pues británicos, franceses y españoles se lo disputaron durante dos siglos. En su centro, la Illa del Rei albergó un hospital naval del siglo XVIII que hoy funciona como centro de arte, a quince minutos de ferry desde el Moll de Llevant. Alrededor, calas que siguen sin urbanizar porque la isla decidió hace años protegerlas.Ellsworth Kelly frente al Mediterr�neoSaint-Paul-de-Vence conserva las murallas que Francisco I ordenó levantar en el siglo XVI y una densidad de galerías difícil de encontrar en un pueblo de tres mil habitantes. La razón es histórica, pues aquí vivieron o pasaron largas temporadas Chagall, Braque y Calder, y en La Colombe d'Or algunos pagaban deudas con obras. Desde la colina, veinte minutos de coche separan el casco antiguo de Mónaco y menos de media hora del aeropuerto de Niza.Hidra y su ritmo lentoEl anfiteatro de casas de piedra que rodea el puerto de Hidra se construyó con el dinero de la marina mercante que financió la independencia griega. La isla no tiene carreteras, sino que el transporte se hace a pie, en mula o en barco, y esa limitación la ha salvado del urbanismo que arrasó otras islas del Egeo. El ferry desde El Pireo tarda algo menos de dos horas, y en verano llena la cubierta cada mañana.Costa vasca, kil�metros de alt�sima calidadGetaria abarca un puerto pesquero y una península que los locales llaman el ratón por su silueta. De aquí salió Juan Sebastián Elcano y aquí nació Cristóbal Balenciaga, hijo de una costurera del pueblo. Hoy la localidad concentra un museo dedicado en exclusiva al modisto y algunos de los asadores más reputados de Europa. En cien kilómetros de costa, entre Bilbao y la frontera, se acumula una concentración de estrellas Michelin sin equivalente.La Riviera danesa a un paso de la capitalLa costa de Selandia Norte, conocida como la Riviera danesa, fue durante generaciones el lugar de veraneo de la burguesía de Copenhague, y sus pintorescas casas siguen ahí. Enfrente, a pocos kilómetros de agua, se ve Suecia. En agosto el mar alcanza temperaturas tolerables y las playas de Hornbæk y Tisvildeleje se llenan sin masificarse. El tren conecta la zona con el centro de Copenhague en menos de una hora, y con el museo en quince minutos a pie.