Con grandes museos, ferias de primer nivel y una fuerte inversión, la región se ha convertido, pese a la ausencia de libertades, en parada obligatoria de artistas y comisarios. Entre ellos, cada vez más españoles
En poco más de una década, el Golfo Pérsico (o Arábigo, como lo denomina la mayoría árabe en la región) ha pasado de ser una periferia exótica del circuito artístico a convertirse en uno de sus polos más dinámicos. La isla de Saadiyat, en Abu Dabi, concentra instituciones llamadas a redefinir el mapa cultural de la región. En Arabia Saudí, el desarrollo patrimonial y artístico del valle de Al Ula —dond...
e abrirán varios museos, uno de los cuales dedicado al arte contemporáneo y en colaboración con el Centro Pompidou— articula una estrategia de diplomacia cultural sin precedentes. Lo mismo pasa con las ferias: Art Basel ha celebrado este mes su primera cita en Qatar, y Frieze tendrá lugar en Abu Dabi a finales de año, mientras que Art Dubai ha consolidado una plataforma de mercado mundial que ya no puede ignorarse.
En ese contexto, la presencia de artistas, galerías e instituciones españoles ha crecido de forma visible, aunque no siempre coordinada. ¿Estamos ante un desembarco inevitable? Para la artista Asunción Molinos Gordo, que acaba de protagonizar una gran muestra en Art Jameel (Dubái), la respuesta es prudente: “España no tiene un plan estructurado, a diferencia de Francia o Inglaterra”. Su propia trayectoria —tras vivir en Egipto y Omán cuando “lo usual era ir a París, Londres, Berlín o Nueva York”— ilustra cómo muchas conexiones han surgido por decisiones individuales más que por políticas culturales. “La movilidad me permitió abrir nuevas posibilidades”, explica, subrayando los lazos históricos y culturales entre España y el mundo árabe. El artista Robert Ferrer, que ha participado en Art Dubai y Abu Dhabi Art, cree que el Golfo no es ya una periferia, sino un entorno con personalidad propia y creciente peso geopolítico. Destaca “un gran movimiento institucional con museos y espacios que impulsan la cultura” y la presencia de “megagalerías con infraestructuras enormes”. Aunque percibe, eso sí, diferencias entre ambas citas: “En Abu Dabi son más reacios a lo contemporáneo, mientras que Dubái es más ecléctico y abierto”. Lo señalan todos los consultados: no es lo mismo Emiratos que Arabia Saudí, Qatar u Omán; cada país tiene su grado de apertura y su apuesta por la cultura.








