La feria de arte contemporáneo llega a su 45º edición y acompaña a las galerías en su reivindicación de la bajada del IVA cultural

A las 9.00 de la mañana, Pedro Sánchez respondía a la amenaza de Donald Trump de cortar toda relación comercial con España con cuatro palabras: “No a la guerra”. A las 11.00, también en Madrid, se inauguraba la 45º edición de Arco. Solo una galerista de Dubái no ha podido llegar a la gran feria internacional de arte contemporáneo debido al ataque estadounidense e israelí contra Irán, cuyas consecuencias ya se extienden por toda la región. El resto de los invitados, eso incluye a compradores de todo el mundo, está aquí, en Ifema, dispuestos un año más a gastar en obras. Y a tenor de la muchedumbre que poblaba este primer día los dos pabellones en los que se despliega la feria, no parecía haber obstáculo alguno para la negociación y la compra. ¿Cómo puede afectar la nueva incursión bélica de EE UU en Oriente Próximo a una cita como esta? “Es demasiado pronto para saberlo”, ha contestado Maribel López, directora de Arco. “El arte nos aporta esperanza y la idea de posibilidad”, ha zanjado la gestora cultural.

Solo la reivindicación de la bajada del IVA cultural por parte de las galerías ha resonado con algo de fuerza política en Arco. A las 12.45, 140 artistas, convocados por el Consorcio de Galerías, han demandado a los ministerios de Hacienda y Cultura que bajen el gravamen que coloca a España en una situación de desventaja en la compraventa de piezas de arte respecto a sus pares europeos.