01/09/2026 00:00 Actualizado 01/09/2026 00:30 Síguenos en Google0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialLa prueba de que el estropicio con PISA en Catalunya no era solo un “incidente técnico” –como se nos hizo creer en julio– es que el president Salvador Illa ha fulminado a la número dos de Educació. Teresa Sambola se ha convertido en el cortafuegos con el que absorber el impacto político por un gravísimo error que se podría haber corregido si el sistema no hubiera fallado de forma escandalosa.La consellera Niubó, en la rueda de prensa de inicio de curso celebrada este lunes Ana JiménezAhora han aparecido posibles negligencias, errores de supervisión y la constatación de que los múltiples avisos que se hicieron por parte de la OCDE y la empresa que desarrolla las pruebas no llegaron hasta la mesa de Esther Niubó. Así lo reconoció ayer la propia consellera sin que sus explicaciones satisficieran ni a la oposición ni a los sindicatos.Lo cierto es que Educació sigue sin aclarar cómo es posible que solo cinco de los 51 centros educativos interpretaran bien las instrucciones para hacer las pruebas de PISA. Unas instrucciones, por cierto, que eran iguales para todas las comunidades autónomas. Y para todos los países de la OCDE participantes. En ningún sitio ocurrió como en Catalunya. Aquí esa evaluación internacional ha quedado invalidada, por lo que no habrá cómo cotejar el rendimiento académico de los últimos tres años ni calibrar si las mejoras han tenido efecto.El estropicio con las pruebas PISA es un grave asunto políticoNo se reseteará esta crisis mientras no se dé una explicación más clara del porqué la tasa de exclusión catalana (23,2%) de PISA cuadriplicó el límite internacional (5%). Y por qué pasó todo esto sin que Niubó se enterara hasta marzo, aun cuando el Consell d’Avaluació lo supo un año antes.Persiste una duda inquietante: ¿hubo una intención expresa de excluir a más alumnos con menos capacidades o competencias para evitar que los resultados en Catalunya pudieran verse ensombrecidos, vista la tendencia negativa de la última década? En la edición del 2023 de PISA, el 29% de los alumnos catalanes no llegó a los mínimos niveles funcionales de rendimiento en Matemáticas para desenvolverse en la vida. En esa convocatoria, Catalunya quedó en el furgón de cola, siendo la que más cayó junto al País Vasco y Navarra.En boca de Niubó reconoció ayer el Govern la gravedad política del fiasco. Pero difícilmente baste con hacer rodar una cabeza o abrir un expediente a dos funcionarios y un alto cargo. La dirección política debe mostrar objetivos educativos claros y demostrar que no tolera que funcionarios o cargos actúen por su cuenta, cuando no a sus espaldas. Solo así se evitará que la escuela catalana pierda otros tres años.En medio del pesimismo y la desorientación general, solo faltaba esto en un inicio de curso que empieza con huelga.Periodista. Redactora jefa en Sociedad. Antes, en Política, Cultura y Vivir. Premio Comunicació i Benestar Social del Ayuntamiento de Barcelona (1998). Colaboradora en RAC1. Premio Pedro Vega de Periodismo (2025)