En el centro de Zempoala, una panadería mantiene viva la tradición que comenzó hace más de siete décadas, se trata de La Guadalupana, negocio que de acuerdo con su propietario, Hilario Ávila Álvarez, tiene sus orígenes alrededor de 1949 y que actualmente continúa trabajando con métodos artesanales y el calor de un horno de leña.La historia del establecimiento permanece en la memoria de quienes han trabajado en él. Don Hilario llegó como ayudante y aprendió el oficio de los primeros panaderos que estuvieron al frente del negocio, hasta convertirse en maestro y posteriormente asumir la cabeza.Fue en 1990 cuando la entonces propietaria decidió traspasarle la panadería luego de seis años de trabajar junto a él. Desde entonces, Ávila Álvarez ha mantenido el negocio en el mismo sitio.Más de 70 años de tradición panadera en Zempoala | Foto: Josué OrtizEntre la variedad de productos que diariamente salen del horno destacan las burritas de queso y las bicicletas de canela, dos de las especialidades que han dado identidad a la panadería y que, según don Hilario comenzaron a elaborarse en este establecimiento.Las burritas se preparan con una masa que lleva anís y posteriormente se rellenan con queso y azúcar, mientras que las bicicletas se distinguen por su sabor a canela. A estas especialidades se suman los tradicionales cocoles, además de conchas, ladrillos, piedras y otras piezas elaboradas con distintas formas.La producción diaria ronda las 2 mil piezas, cantidad que suele aumentar durante los fines de semana y los periodos vacacionales.[Publicidad]Más de 70 años de tradición panadera en Zempoala | Foto: Josué OrtizTe puede interesar: Zempoala invita a descubrir su riqueza colonial con un recorrido guiado este fin de semanaEl sabor y la textura de los panes están vinculados con una elaboración que conserva elementos del método tradicional. La panadería cuenta con un horno de aproximadamente cinco metros cuadrados, construido con ladrillo y alimentado con leña.El proceso comienza desde las primeras horas del día. El equipo llega alrededor de las 4 de la mañana para preparar la producción y lograr que el pan esté disponible cuando comienzan a llegar los clientes.[Publicidad]Para calentar el horno se introduce la leña y se deja que el fuego genere las brasas necesarias para elevar la temperatura tanto del piso como de la parte superior. De esta manera, explica don Hilario, el calor se distribuye y permite que las piezas se cuezan de manera uniforme.Más de 70 años de tradición panadera en Zempoala | Foto: Josué OrtizLee también: Del auge del pulque a la lucha por salvar el maguey en ZempoalaOtra de las características de La Guadalupana es que el trabajo cotidiano permanece en manos de la familia de don Hilario. Dos de sus hijos y su yerno participan en las labores del establecimiento, mientras que también hay presencia de una nueva generación, con uno de sus nietos involucrado en el negocio.[Publicidad]Así, el conocimiento que alguna vez recibió como ayudante se ha convertido en un oficio que ahora comparte con sus descendientes. La permanencia y reconocimiento del negocio familiar no solo ha dependido de sus clientes habituales, pues seguido acuden visitantes de Pachuca y Tulancingo, así como personas provenientes de otros estados que cuando visitan el municipio hacen una parada obligada en el lugar donde sale el dulce aroma del anís para probar los tradicionales panes. Después de más de 70 años de historia, esta panadería continúa funcionando en el mismo punto de Zempoala, con una historia que combina recetas tradicionales, horno de leña, trabajo artesanal y una familia que mantiene vivo el oficio.[Publicidad]Más de 70 años de tradición panadera en Zempoala | Foto: Josué OrtizÚnete a nuestro canal: ¡EL UNIVERSAL HIDALGO ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.
La Guadalupana, una tradición panadera que sobrevive en Zempoala desde 1949
La panadería ubicada en la plaza principal del municipio, conserva la elaboración artesanal de burritas de queso y bicicletas de canela.








