ExplicativoYuriko-baachan Foto: YouTube Japanese Food CraftsmanPERIODISTA26.08.2026 19:46 Actualizado: 26.08.2026 19:46
En Hakozaki, Fukuoka, una panadería familiar que abrió en 1970 continúa funcionando bajo la dirección de Yuriko-baachan, una mujer de 84 años que prepara productos artesanales, atiende a sus clientes y asegura que no tiene previsto retirarse mientras pueda seguir trabajando.La historia de Yuriko-baachan logró popularidad internacional después de que el canal de YouTube Japanese Food Craftsman registrara la rutina de la panadería Yaoki. Yuriko-baachan Foto:YouTube Japanese Food CraftsmanEl establecimiento conserva una apariencia vinculada a sus primeros años y mantiene una clientela habitual del barrio, mientras su producción diaria oscila entre 300 y 400 panes.La jornada comienza antes de la medianoche. Yuriko explicó que se despierta temprano, toma sus medicamentos, se baña y también acude al gimnasio antes de concentrarse en las tareas del negocio. La panadería abre al público a las 5 de la mañana y permanece en funcionamiento hasta las 7 de la noche.El establecimiento ofrece unos 25 tipos de productos, entre ellos anpan, pan de curry, sándwiches de atún, croquetas, hamburguesas y distintas piezas de repostería. La elaboración se realiza en el propio local y las hornadas se preparan durante el transcurso de la jornada.Según relató Yuriko en la entrevista difundida por Japanese Food Craftsman, trabaja al menos 12 horas diarias y en determinados períodos puede llegar a las 20 horas. También señaló que duerme alrededor de cinco horas o incluso menos. “Sería feliz si consiguiera unas 5 horas de sueño. Pero ni siquiera creo que lo consiga”, contó.Yuriko-baachan Foto:YouTube Japanese Food CraftsmanLa panadería procura mantener precios bajos pese al encarecimiento de los ingredientes. Yuriko explicó que utiliza entre 80 y 100 huevos al día, principalmente para elaborar bombas de crema, y atribuyó parte de la posibilidad de mantener tarifas accesibles a que toda la producción se realiza en el establecimiento y no debe afrontar el alquiler de un segundo local.“Desde la época de mi esposo utilizamos buenos ingredientes, pero mantenemos los precios bajos”, explicó Yuriko durante la entrevista. La producción y la atención del negocio se sostienen con la participación de la familia y el trabajo cotidiano dentro del mismo establecimiento.Yuriko tampoco contempla dejar la actividad. La panadera considera que mantenerse ocupada forma parte de su rutina diaria y sostiene que permanecer activa le permite continuar con su trabajo. “Es mejor mantenerse en movimiento. Si estuviera aquí descansando sin hacer nada en todo el día, simplemente me marchitaría. Cuando trabajo, el día se pasa volando”, afirmó.La mujer también contó que anteriormente sufría dolores en las manos, aunque aseguró que ese problema se presenta con menor frecuencia. Mientras pueda continuar con las tareas de la panadería, su intención es mantener el negocio en funcionamiento.Los hijos de Yuriko no tienen previsto hacerse cargo del establecimiento, por lo que el futuro de la panadería dependerá de cuánto tiempo pueda continuar trabajando. “Estoy haciendo todo lo posible para mantener la panadería en marcha. Quiero seguir esforzándome y trabajando duro”, afirmó.









