Más de dos décadas después de la llegada de los Civia, la última generación de trenes incorporada hasta ahora a Cercanías, Renfe ha comenzado a desplegar este lunes en Madrid sus nuevos convoyes. El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha presentado en la estación de Príncipe Pío una de las unidades fabricadas por Stadler, acompañado por el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, y otros representantes institucionales y de la compañía fabricante. Los modelos de mayor tamaño alcanzan los 200 metros y pueden transportar hasta 1.884 viajeros. “Este tren es el futuro”, ha celebrado Puente, que ha resumido sus principales características en cuatro conceptos: “Más capacidad, más accesibilidad, más comodidad y más tecnología”. En total, Renfe incorporará progresivamente 79 convoyes de Stadler, con una inversión de 1.306 millones de euros. Dos de ellos ya circulan por las vías madrileñas, y está previsto que para finales de año lo hagan 17 en total. Los primeros convoyes ya prestan servicio con viajeros después de completar las pruebas y la formación de los maquinistas. Su llegada busca responder a las necesidades de una red que mueve a unas 730.000 personas cada día y supera los 200 millones de desplazamientos anuales. Según las cifras expuestas por Puente, aproximadamente la mitad de los usuarios de Renfe en España se concentra en el núcleo madrileño. “No es una cuestión de favoritismo con Madrid, se trata de responder a la realidad de la demanda”, ha defendido.En total, Renfe incorporará progresivamente 79 unidades de Stadler, con una inversión de 1.306 millones de euros que incluye repuestos y el mantenimiento de parte de la flota durante 15 años. La operación madrileña se integra en un programa de compra de unos 400 trenes para toda España por más de 4.000 millones. “Es la mayor compra de material ferroviario que ha hecho jamás España en su historia”, ha asegurado el ministro.Los nuevos vehículos se dividen en dos modelos. Los T100, de unos 100 metros, disponen de hasta 912 plazas, mientras que los T200, de aproximadamente 200 metros, alcanzan las 1.884. Estos últimos son los trenes más largos de la flota de Renfe en composición única y permiten transportar alrededor de un 20% más de pasajeros que los Civia. “No hay ninguna unidad como esta en España”, ha destacado Puente sobre el modelo de mayor tamaño.Ese aumento está pensado especialmente para las horas punta. Al incremento de capacidad se suma la reducción del tiempo de parada en las estaciones mediante más puertas, accesos amplios y vestíbulos diseñados para acelerar la entrada y salida de pasajeros. Unos segundos menos en cada parada pueden contribuir, según Transportes, a mejorar la regularidad del conjunto de la red.Una de las líneas que más se beneficiará de la llegada de estos convoyes será la C-5. Puente ha señalado que concentra por sí sola alrededor del 16% de todos los viajeros que utilizan diariamente los trenes de Renfe en todo el país. Durante las obras de soterramiento de la A-5, el Ministerio ha tenido que reforzar el servicio para absorber el aumento de la demanda en el corredor del suroeste de Madrid. “La C-5 es una línea que hay que reforzar”, ha reconocido el ministro.La incorporación de los T200 exigirá adaptar también la infraestructura. Transportes acometerá en los próximos meses obras para ampliar los andenes de la C-5 y permitir que puedan recibir trenes de 200 metros. La actuación incluirá además la implantación del sistema europeo de gestión del tráfico ferroviario ERTMS, destinado a supervisar la velocidad y el cumplimiento de las señales y que, según Puente, aportará seguridad y permitirá incrementar las prestaciones de la línea.Las mejoras para el viajero van más allá del número de plazas. Los trenes incorporan espacios específicos para personas con movilidad reducida, sillas de ruedas, cochecitos infantiles, bicicletas y equipajes. Disponen además de videovigilancia, conexiones USB y enchufes, iluminación LED, wifi y sistemas de climatización más eficientes. La información a bordo también se moderniza: las unidades permanecen conectadas con los centros de control y permiten conocer su nivel de ocupación para trasladar esos datos a los pasajeros.Puente ha destacado precisamente la información como una de las demandas habituales de quienes utilizan Cercanías. “Muchas veces los usuarios nos dicen: no se trata tanto de la incidencia, se trata de saber qué es lo que pasa”, ha explicado. Los sistemas de comunicación permiten además utilizar desde el exterior la megafonía y las pantallas del convoy para trasladar avisos en caso de problemas en la circulación.Efecto dominóOtra novedad es la autonomía de emergencia. Las unidades cuentan con una batería que les permite recorrer hasta cuatro kilómetros sin suministro eléctrico de la catenaria. Ante una pérdida de tensión, el tren podría desplazarse hasta una estación y evitar así que los viajeros tengan que ser desalojados en mitad de la vía.La incorporación de los Stadler permitirá, a su vez, redistribuir parte de los vehículos que circulaban hasta ahora en Madrid. Renfe ha enviado unidades Civia a Valencia, una decisión que Puente ha defendido frente a las críticas de los últimos días. El PP valenciano reprochó al ministro que presentara como una renovación de la flota trenes usados y reclamó una actuación integral sobre Cercanías, mientras que Compromís criticó que Valencia recibiera unidades que Madrid dejaba de utilizar. Transportes respondió que los Civia serán renovados y que siguen siendo los modelos más modernos de Renfe para este servicio. El ministro sostiene que la llegada del nuevo material permite asignar a cada núcleo los trenes que mejor se ajustan a su demanda: mientras Madrid recibe los convoyes con mayor número de plazas, los Civia liberados sirven para reforzar otros territorios. “Los efectos de esta renovación se van a extender progresivamente como un efecto dominó”, ha afirmado.