31 de agosto, 2026 - 06h30Son condiciones esenciales, en todo hacer humano, para sustentar recomendaciones, decisiones, respuestas y actuaciones propias o que comprometan a terceros.Hoy dedico esta columna a un abogado norteamericano consecuente con la profesión que ejerció, Milton Schwartz, fallecido el 25 de julio de 2026, a los 95 años, hijo de inmigrantes judíos de Rusia y Rumania, que nació y estudió en Brooklyn, y a los 21 años fue a estudiar en la Universidad Nacional Autónoma de México, y que en 1955 obtuvo la licenciatura en la Facultad de Derecho de la Universidad de Nueva York, y una maestría en 1960, incorporándose a la docencia años después. En la citada facultad –fundada en 1835– se le rindió justo homenaje académico el pasado miércoles, 26 de agosto. En la línea de sus principios, su cónyuge e hijos pidieron que en las honras que se le rindan, la voluntad de enviar flores se sustituya por la donación de cualquier valor para apoyar los estudios de abogados extranjeros en dicha facultad. Lo conocí en 1970, para la reapertura del Banco de Guayaquil, cuando sufrió la crisis que lo mantuvo cerrado de junio al 1 de diciembre de ese año. César Durán-Ballén, desde Cofiec, logró el compromiso del presidente Velasco Ibarra, del alcalde Francisco Huerta Montalvo, de ciudadanos en los que destaco al expresidente Clemente Yerovi Indaburu, para un comité que contactó con el estudio profesional Grant, Herrmann, Schwartz, de Nueve York. Por encargo de César Durán-Ballén trabajé con Milton Schwartz sobre escenarios y etapas. El 1 de diciembre se reabrió el banco y se fue llegando a acuerdos, mediante los cuales el año 1978 quedó el banco liberado de las acreencias que habían llevado al cierre, con la liberación del 100 % de las acciones que en su momento se emitieron y comprometieron. Por circunstancias de la época, salí del banco en 1979. Milton y Mechita, su cónyuge, estuvieron el 10 de agosto de 1979 en la posesión del presidente Jaime Roldós Aguilera. La amistad que nos unió se fortaleció por coincidencias en nuestras visiones jurídicas y académicas.Hay varios escenarios en que destacó el trabajo que deben cumplir los abogados. Uno, el de formación de leyes y demás normativa de vigencia obligatoria. En derecho hay principios e instituciones que no se deben quebrantar. No debe ser que a cualquier texto se le dé forma externa de ley. La finalidad y objetivos de una ley deben ser consecuentes con la justicia, la equidad y el tratamiento igualitario, en cuanto a las personas que quedan sometidas a la ley.Otro, la capacidad de llegar a acuerdos sin faltar a la transparencia, ni cometer ni allanarse a fraudes. En los casos de Progen, lo de jugar con las fechas y sustituciones de cláusulas habría sido conducta delincuencial, para nada solo habilidad de abogado. Explicaciones que pueden canalizar desviadas intenciones deben ser advertidas en sus pronunciamientos. La mala práctica de copiar textos a muchos, aun cuando no sean competentes para opinar o decidir, quienes son copiados, puede llevar a la trampa, “a ellos les copiaron”, para que se entienda que su silencio está implicando conformidad. (O)