Todo el mundo se está preparando para la mayor reforma en más de dos décadas del sistema de pensiones en Alemania. La pata más disruptiva de la reforma es la que contempla la introducción de un componente obligatorio financiado con capital que complementaría la pensión y que implicaría la creación de cuentas de capital individuales para los cotizantes. Para nutrir esta pensión de capitalización obligatoria, la Comisión recomienda imponer una tasa de cotización adicional del 2%, que sería abonada a partes iguales por empleados y empleadores y, siguiendo el modelo sueco, se gestionaría de manera centralizada a través de un fondo que invertirá en los mercados a partir de 2031. Más allá del shock que ha supuesto entre los trabajadores de Alemania que se rompa ese histórico 'precinto', al otro extremo de la 'operación' hacen cuentas: una 'lluvia' de miles de millones está destinada a entrar en los grandes gestores de activos internacionales mientras las aseguradoras pierden un nicho en el que eran dominantes.Los ejecutivos del sector prevén que un grupo relativamente reducido de gestores de fondos acapare la mayor parte de las entradas de capital derivadas de la reforma destinadas a sustituir las conocidas como pensiones Riester garantizadas del país. La Riester-Rente, introducida en 2001 por el gobierno socialdemócrata de Gerhard Schröder en plena agenda reformista, venía consistiendo en un plan de ahorro privado voluntario para la jubilación en Alemania, subvencionado y regulado por el Estado.
Alemania cambia las reglas del ahorro para la jubilación: la reforma de pensiones amenaza el reinado de las aseguradoras en favor de las grandes gestoras
Todo el mundo se está preparando para la mayor reforma en más de dos décadas del sistema de pensiones en Alemania. La pata más disruptiva de la reforma es la que contempla la introducción de un componente obligatorio financiado con capital que complementaría la pensión y que implicaría la creación de cuentas de capital individuales para los cotizantes. Para nutrir esta pensión de capitalización obligatoria, la Comisión recomienda imponer una tasa de cotización adicional del 2%, que sería abonada a partes iguales por empleados y empleadores y, siguiendo el modelo sueco, se gestionaría de manera centralizada a través de un fondo que invertirá en los mercados a partir de 2031.











