Para Michael Clinton, empresario y autor de Longevity Nation, la jubilación tal y como se ha entendido durante décadas necesita una revisión profunda. El aumento de la esperanza de vida hace que muchas personas puedan pasar 20 o 30 años después de dejar su empleo, una etapa demasiado larga como para reducirla únicamente al descanso.
“La jubilación es un concepto artificial; si vivimos hasta los 90 años, debemos reinventar la segunda mitad de la vida”, sostiene Clinton en una entrevista con La Vanguardia a propósito de su libro Longevity Nation. El empresario recuerda que los sistemas tradicionales de retiro se diseñaron en una época en la que la esperanza de vida era mucho menor que la actual.
Clinton defiende que una vida más larga obliga a repensar no solo las pensiones, sino también la manera de trabajar y de construir la identidad personal. Muchas personas llegan a los 60 o 65 años después de haber organizado su vida alrededor de la pareja, los hijos y la profesión, pero esas tres grandes referencias pueden cambiar de forma notable a partir de esa edad.
Por eso, el autor propone buscar nuevas capas de identidad y nuevas formas de mantenerse activo. Algunas personas pueden trabajar menos horas, emprender proyectos puntuales, volver a estudiar, empezar una segunda profesión o dedicarse al voluntariado. La clave, según explica, no está necesariamente en seguir produciendo, sino en conservar actividad, conexión y sentido.








