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Una enorme serpiente de unos 6 metros de longitud, con cabeza parecida a la de un cocodrilo, dientes afilados y una larga lengua, se desliza por el techo de un refugio rocoso en Arnhem Land, Australia. La figura forma parte de un conjunto de pinturas rupestres de grandes dimensiones que, según un nuevo estudio, reflejarían la respuesta de las comunidades aborígenes a los profundos cambios provocados por la llegada de los europeos.

La investigación, publicada en Australian Archaeology, analiza el arte rupestre posterior al contacto europeo en la región de Awunbarna, también conocida como Mount Borradaile. Los autores plantean que las representaciones monumentales de seres ancestrales y animales poderosos ayudaron a reafirmar tradiciones, creencias y vínculos con el territorio durante un periodo de rápida transformación cultural.

Desde 2018, el arqueólogo Paul Taçon y su equipo trabajan junto con Charlie Mungulda, Traditional Owner amurdak, para documentar el arte rupestre de Awunbarna. Hasta ahora han registrado 165 sitios, con especial atención a las obras realizadas después de la llegada de los europeos.

Serpiente arcoíris de más de 6 metros de largo en AW5, Awunbarna. Foto: Artlandish