El nuevo descubrimiento, de 67.000 años de antigüedad, confirma que el arte no surgió de la nada en Europa y apunta a un origen previo en Asia y Oceanía

La obra de arte más antigua del mundo es muy difícil de ver a simple vista, pero está ahí. La silueta de una mano pintada en negativo en la pared de una cueva en Indonesia tiene al menos 67.800 años de antigüedad, más que ninguna otra pintura rupestre hallada hasta el momento, destacan los responsables del hallazgo, que se publica este miércoles en Nature, referente de la mejor ciencia mundial.

El descubrimiento es la guinda de un pastel que el equipo de Maxime Aubert, arqueólogo y geoquímico de la Universidad de Griffith (Australia), lleva destapando desde hace más de 10 años, cuando comenzó a encontrar en las islas de Célebes y Borneo las pinturas rupestres figurativas —incluso narrativas—, más antiguas que se conocen. Eran siluetas humanas persiguiendo a jabalíes y otros animales locales. Los hallazgos cuestionan la visión clásica de que el arte rupestre explota repentinamente en Europa hace unos 40.000 años con los extraordinarios dibujos de animales hallados en cuevas de Francia y España hechos por miembros de nuestra propia especie, los Homo sapiens.