Durante décadas, unas marcas diminutas encontradas en rocas de Mato Grosso do Sul, Brasil, fueron consideradas como el “santo grial” de la biología antigua. Estas formas, que parecen pequeños senderos o túneles, sugerían que animales primitivos ya caminaban por el fondo del mar hace unos 540 millones de años.¿Nueva Ruta de la Seda? El millonario plan de China para unir dos océanos en América LatinaSin embargo, lo que parecía ser el rastro de un animal desconocido ha resultado ser un ingenioso truco de la naturaleza.Un hallazgo que parecía cambiarlo todoEn una zona remota del interior brasileño, los científicos encontraron lo que llamaron “icnofósiles” (que es el nombre técnico para las huellas o rastros que dejan los seres vivos al moverse). Parecían caminos excavados por gusanos microscópicos en busca de alimento.De confirmarse su origen animal, el hallazgo habría adelantado millones de años la aparición de la vida compleja en la Tierra. Foto: ScienceDirectDe ser cierto, significaba que la vida compleja y con capacidad de movimiento había aparecido mucho antes de lo que dicen los libros de texto. Además, sugería que los océanos antiguos ya tenían mucho oxígeno, el gas necesario para que los animales puedan tener la energía suficiente para desplazarse.La tecnología que reveló el engañoPara confirmar si realmente eran pisadas, el resultado publicado en la revista Science Direct, enseñó que un equipo de investigadores utilizó una herramienta llamada Sirius, que es un acelerador de partículas. Se puede imaginar como un escáner gigante y ultra potente que permite ver el interior de las rocas con una nitidez imposible para un microscopio normal.A través de esta técnica, llamada microtomografía, los expertos pudieron observar por primera vez la estructura interna de esas supuestas huellas. Lo que encontraron no fueron marcas de desplazamiento, sino algo mucho más estático.Pequeños vecinos, no grandes viajerosEl análisis reveló que las marcas tenían paredes celulares y restos orgánicos muy claros. En lugar de ser túneles vacíos dejados por un animal al pasar, eran en realidad comunidades de algas y bacterias que crecieron juntas.Lo que parecía el rastro de un animal resultó ser una agrupación de microorganismos preservada durante millones de años. Foto: Getty Images/Image SourceEstos microorganismos se agruparon de tal forma que, al fosilizarse (convertirse en piedra con el paso de los milenios), crearon patrones alargados que imitaban perfectamente el rastro de un ser vivo en movimiento. No hubo ningún animal desconocido; lo que vimos fue el rastro de una “vecindad” de microbios que vivían amontonados.Un rompecabezas que sigue creciendoEste descubrimiento es vital porque señala que en aquel período, el fondo del mar era probablemente un lugar muy silencioso y sin apenas movimiento animal. La falta de estas huellas reales refuerza la idea de que los océanos de esa época quizá todavía no tenían el oxígeno suficiente para permitir que animales complejos “caminaran”.Aunque no se tratara de un animal misterioso, el hallazgo ayuda a los científicos a entender mejor el cronómetro de la vida: ahora sabemos con más precisión en qué momento exacto los seres vivos dejaron de estar quietos para empezar a conquistar el planeta.
Descubren huellas de un animal desconocido en una zona remota y buscan identificar su origen
El análisis de un enigmático hallazgo reveló una historia muy distinta a la que se creía durante décadas.












