Un día cualquiera de trabajo de campo en la sabana árida de África Oriental terminó cambiando la forma en que la ciencia percibe la evolución humana. En su empeño por estudiar una región árida del norte de Tanzania, un equipo de investigadores dirigido por la paleontóloga Mary Leakey decidió investigar una capa de ceniza volcánica que se extendía por una amplia zona. Ya se sabía que la zona, llamada Laetoli, contenía fósiles, pero lo que realmente conservaba era un comportamiento ancestral.A medida que los investigadores barrían el polvo suelto de la superficie, observaron una serie de hendiduras bien definidas profundamente marcadas en la corteza prehistórica.Los científicos de campo no tardaron en darse cuenta de que se trataba de un claro registro de la evolución. En lugar de proporcionar fragmentos óseos, como mandíbulas y dientes, el yacimiento ofrecía una instantánea real de cómo caminaban los primeros humanos sobre sus pies. Hace mucho tiempo, una erupción de un volcán local cubrió la zona con una capa de ceniza gris fina y pulverulenta. Justo después de la actividad volcánica, un aguacero creó un molde perfecto de la forma en que caminaban estos individuos hasta que una segunda oleada de ceniza se depositó sobre las huellas, sellándolas.El descubrimiento y la conservación de este antiguo rastro llamaron rápidamente la atención en todo el mundo, ya que proporcionaban una prueba directa del bipedismo. Así lo afirma un estudio publicado en la revista PLOS ONE. Se estima que los rastros tienen unos 3,6 millones de años.El gran misterioEl bipedismo - caminar sobre dos pies - es una característica humana, pero los científicos siguen reuniendo las piezas del rompecabezas de cómo y cuándo comenzó.El rastro se encontró en 1976 en un lugar llamado Laetoli, un paisaje desolado al noroeste del cráter del Ngorongoro, en el norte de Tanzania, a 1,6 kms de dos conjuntos de huellas fósiles encontrados dos años después. Las encontradas en 1978 se han atribuido al Australopithecus afarensis, un homínido ejemplificado por el famoso esqueleto descubierto en Etiopía apodado 'Lucy'.El estudio determinó que las distintas huellas de Laetoli -hechas en días, horas o posiblemente minutos, en la misma capa de ceniza - fueron creadas por dos especies de homínidos diferentes.La paleoantropóloga Ellie McNutt, de la Universidad de Ohio Heritage College of Osteopathic Medicine, autora principal del estudio publicado en la revista Nature, señaló que las huellas de Laetoli representan la evidencia inequívoca más antigua de locomoción bípeda bípeda en el registro fósil humano."Había al menos dos homínidos que caminaban de forma diferente con pies de formas diferentes en este momento de nuestra historia evolutiva, lo que demuestra que la adopción de la marcha humana fue menos lineal de lo que muchos imaginan", dijo el paleoantropólogo del Dartmouth College y coautor del estudio, Jeremy DeSilva. "En otras palabras, a lo largo de nuestra historia, hubo diferentes experimentos evolutivos sobre cómo ser un bípedo”, señala.Un extraño pasoLas huellas encontradas en 1976 y reexcavadas en 2019 presentaban rasgos diferentes a los encontrados en 1978, en particular una marcha llamado paso cruzado."El rastro consiste en cinco huellas bípedas consecutivas bípedos consecutivos. Pero el pie izquierdo se cruza con el derecho, y viceversa. Todavía no sabemos qué significa esto", dijo DeSilva."Los pasos cruzados se producen a veces en los humanos cuando cuando caminamos por un terreno irregular. Quizá eso explique este extraño modo de andar. O tal vez este homínido caminaba de una manera peculiar, o quizá se trate de una especie desconocida de homínidos adaptada para a caminar de esta manera", añadió DeSilva.Basándose en las huellas, los investigadores estiman que el que el individuo que las hizo medía tan solo un poco más de 1 metro, caminaba con un talón prominente y tenía un dedo gordo del pie que sobresalía ligeramente, aunque no tanto como en un chimpancé.
En 1976, una excavación desenterró huellas antiguas que cambiaron las teorías sobre el bipedismo humano: en lugar de restos óseos, como mandíbulas y dientes, el yacimiento ofreció una imagen de cómo caminaban los primeros humanos
Huellas fósiles plasmadas en cenizas volcánicas de hace 3,66 millones de años provienen de una especie del linaje humano quizá desconocida, señalaron investigadores.
















