Un nuevo estudio identifica tres características de marcha erguida en ‘Sahelanthropus tchadensis’, el homínido más antiguo conocido, pero los críticos rechazan las pruebas y mantienen que era un simio cuadrúpedo
Un diminuto bulto óseo de apenas cinco milímetros ha reabierto uno de los debates más encarnizados de la historia de la paleoantropología. Un equipo de la Universidad de Nueva York ha identificado en el fémur de Sahelanthropus tchadensis tres características anatómicas que solo aparecen en los bípedos. Esta especie pudo ser el homínido más antiguo conocido, que vivió hace siete millones de años en lo que hoy es Chad. El hallazgo, publicado este viernes en Science Advances, confirmaría que los ancestros más primitivos de la familia humana ya caminaban erguidos sobre dos patas, una adaptación que hasta ahora solo se había inferido indirectamente a partir de la posición del cráneo. Y también aviva una guerra científica encarnizada que dura más de 25 años entre los que creen que el homínido podría caminar a dos patas y quienes no solo lo niegan taxativamente, sino que creen que ni siquiera era un homínido.
“El tubérculo femoral es inconfundible en homínidos y está completamente ausente en chimpancés”, explica a este diario Scott Williams, antropólogo de la Universidad de Nueva York y autor principal de la investigación publicada este viernes. Ese pequeño bulto, situado en la parte superior del fémur, es el punto de inserción del ligamento iliofemoral, el más grande y poderoso del cuerpo humano, cuya función es evitar que el torso caiga hacia atrás cuando estamos de pie o caminamos. “Su presencia debió de evolucionar poco después de nuestra divergencia evolutiva de los chimpancés”, añade Williams. Junto al tubérculo, el equipo identificó otras dos pruebas, dicen, inequívocas: una fuerte antetorsión femoral (la parte inferior del hueso está torcida hacia dentro, algo que nunca ocurre en simios) y un complejo glúteo reorganizado para la marcha erguida.






