Carlos Alcaraz se emplea a fondo durante un entrenamiento en la Arthur Ashe, la pista central del US Open, y de una esquinita, en la salida del pasillo de los vestuarios, asoman dos rivales, Tommy Paul y Andrey Rublev. Le observan, analizan sus golpes, comentan; si tuvieran una libreta, hasta tomar�an notas. Llevan mucho tiempo sin verle y, como todo el mundo en Flushing Meadows, tienen dudas. �C�mo est�? �Es �l mismo? �Ha cambiado algo en su juego? Y, sobre todo, �hasta d�nde puede llegar?Hace m�s de cuatro meses, Alcaraz dej� Barcelona con la mu�eca derecha vendada y hoy reaparece en Nueva York, convertido en un enigma, en la primera ronda del Grand Slam estadounidense ante el ruso Roman Safiullin (sobre las 19.00 horas, Movistar). Ni Paul ni Rublev ni el resto de los cientos de personas que estos d�as han visto sus sesiones han sacado nada en claro. De hecho, ni tan siquiera el propio Alcaraz puede definir con exactitud su estado, y tampoco su equipo. �Hasta d�nde puede llegar? �Qui�n sabe? Partido a partido, esta vez no es un t�pico.A su alrededor hay una l�gica incertidumbre, pero tambi�n alguna certeza. La m�s importante, que la mu�eca ya no le duele. "Ten�a claro que si volv�a ser�a en las mismas condiciones en las que siempre he jugado, f�sica y t�cnicamente. Si no me sintiese bien, no hubiera venido", afirm� durante el Media Day, cuando se le vio sonriente, alegre, incluso euf�rico. Revalidar su t�tulo de campe�n parece ahora mismo un objetivo osado, pero el simple hecho de poder jugar al tenis ya es motivo de disfrute. "No quiero pensar en el resultado, sino en el proceso", repiti� varias veces, ya convertido en mantra estos d�as, antes de negar que la lesi�n le haya obligado a hacer modificaci�n alguna.En los entrenamientos de la pasada semana, al igual que en el torneo de dobles mixtos junto a Serena Williams, se le vio golpeando de forma diferente con su derecha, acompa�ando la bola con el cuerpo, sin soltar su habitual latigazo con el brazo, pero en su entorno aseguran que era solo una medida de protecci�n. En una de sus �ltimas pr�cticas, anteayer, junto a Karen Khachanov, se dej� llevar m�s y empez� a sonar de otra manera. La duda, de hecho, no est� tanto en su derecha -aunque muy posiblemente habr� m�s errores no forzados que los habituales- como en su saque. Ese es el gesto t�cnico que requiere m�s confianza en uno mismo, m�s fluidez, m�s automatizaci�n, y es el que m�s le est� costando recuperar. Si en sus mejores tardes, hace no tanto, en el �ltimo Open de Australia, alcanzaba los 220 kil�metros por hora con precisi�n, en este US Open sacar� seguramente a menos velocidad y deber� ser m�s t�ctico.En todo caso, tampoco forzar� de m�s para recuperar ya su potencia; la prudencia sigue siendo la m�xima. "Odio perder, eso est� claro. Yo vengo a por todas, pero para m� lo m�s importante es salir de este torneo sano, haber podido competir, que me hayan respetado la mu�eca y el resto del cuerpo. No s� si mi tope va a ser la primera ronda o llegar a la final", admiti� Alcaraz. En su equipo dan por hecho que tiene opciones de alcanzar la segunda semana, donde le esperan en cuartos de final rivales como Arthur Fils -reciente campe�n del Masters 1000 de Cincinnati- o Ben Shelton, aunque insisten en que manda la precauci�n: no se romper� por jugar una ronda m�s.La mu�eca derecha est� bajo vigilancia, con un calentamiento espec�fico en la zona que le realiza cada d�a su fisioterapeuta, Juanjo Moreno, y una malla protectora que podr�a llegar a usar en los partidos -lo decidir� �l mismo seg�n sensaciones-, pero preocupa el resto del cuerpo. La inactividad prolongada ya le gener� molestias en otras zonas al volver a entrenar este verano en Murcia, y el riesgo de lesi�n es considerable.Controlar la mente"Todo el proceso de la lesi�n ha sido largo. El primer mes fue un poco dif�cil. No pod�a hacer nada con mi brazo derecho y los pensamientos intrusivos fueron lo m�s dif�cil de manejar", afirm� el hoy n�mero tres del mundo, que tambi�n reconoci� que durante su tiempo de baja encontr� el disfrute: "Me dio tiempo para todo, para desconectar, para estar con la familia. He entendido que el tenis es mi vida, mi pasi�n y lo he echado much�simo de menos". En su semana previa al Grand Slam, Alcaraz tambi�n ha ido recuperando sus rutinas neoyorquinas, tan propias del lugar.Al contrario de lo que ocurre en otros lugares, como en Londres, en Manhattan el espa�ol descansa en un hotel muy c�ntrico, el Lotte New York Palace, cerca de la Catedral de San Patricio, y, aunque recibe muchas peticiones de fotos cada vez que sale a la calle, no deja de pasear rumbo a sus restaurantes favoritos, como el italiano Osteria Delbianco. "No hay mejor torneo que el US Open para volver y sentir el cari�o y la c�lida bienvenida que siempre me dan las personas aqu�", dijo Alcaraz al llegar a la ciudad, siempre tan adaptable a su cultura. Durante el torneo, de hecho, vestir� un atuendo en homenaje a los New York Knicks, recientes campeones de la NBA. Con sus colores saltar� hoy a la pista para empezar a despejar el enigma Alcaraz.
El regreso de Alcaraz: un calentamiento espec�fico, la inc�gnita de la malla protectora y los "pensamientos intrusivos"
Carlos Alcaraz se emplea a fondo durante un entrenamiento en la Arthur Ashe, la pista central del US Open, y de una esquinita, en la salida del pasillo de los vestuarios, asoman...
















