0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialAl público aficionado de la clásica que acudió este sábado, 29 de agosto, al concierto de la Orquesta del Festival de Bayreuth en el Palau de la Música le cos­taba dilucidar si aquello era un cierre de temporada –el de la 40.ª edición de Peralada– o un jugoso aperitivo de la rentrée .Como recién salida de calas recónditas, la gente lucía moreno millonario. Estaba lista para reincorporarse al mundo laboral previa purificación wagneriana con música del Anillo del nibelungo y por los mejores intérpretes del repertorio. El éxito fue tal que a nadie le dolió haber anticipado la vuelta vacacional un par de días: se habían aho­rrado la retención en carretera y tenían 24 horas más para empezar a poner los motores en marcha. Ya no volverían arrastrándose al trabajo, al contrario, la efervescencia de la ópera había hecho su efecto. Y fue así que a más de uno se le ocurrió que había que instituir un concierto extraor­dinario por estas fechas... Pero a medida que la propuesta prosperaba, los responsables del Palau recordaron que para ellos no ha habido descanso agosteño.