Nunca en domaLa angustia del final de agosto es como un concentrado de mil tardes de domingoNi�os con mochilas escolares en una calle de Madrid.Sergio Gonz�lez ValeroActualizado Domingo,
agosto
23:01Audio generado con IASostengo desde hace tiempo que el 31 de agosto debiera ser Nochevieja, de modo que el a�o comenzar�a el 1 de septiembre. Al fin y al cabo, ma�ana empieza el a�o escolar, comienza el curso administrativo y por fin se puede cerrar un contrato. Esta es la noche en que muchos matrimonios deciden si merece la pena renovar la suscripci�n o si es mejor separarse por fin. Millones de personas se proponen hoy desayunar un kiwi y dejar el pincho de tortilla de las once de la ma�ana, muchos se dar�n ma�ana de alta en el gimnasio, se fumar�n el que aseguran que ser� su �ltimo cigarrillo y jurar�n no beber m�s destilados ni volver a pasar un verano con sus suegros. En definitiva, ma�ana empieza todo para casi todos... salvo en el pueblo de mi abuela, Lekeitio, que vive bajo otra l�gica y alarga las vacaciones con el comienzo de las fiestas de San Antol�n, pero esa ya es otra historia.Puede usted hacer todo tipo de prop�sitos para volver a su vida, si es que a lo que vuelve es vida y no miserable supervivencia. Sobre todo trate de no hacerse ilusiones para lo que nos va a traer este nuevo a�o.En lat�n la palabra illusionis significaba enga�o, burla o iron�a, y la RAE lo define como �concepto, imagen o representaci�n sin verdadera realidad, sugeridos por la imaginaci�n o causados por el enga�o de los sentidos�, y tambi�n como �esperanza cuyo cumplimiento parece especialmente atractivo�. Silvia Bardel�s, en su magn�fico ensayo Una conciencia nueva (Acantilado 2026) nos advierte contra la trampa de la ilusi�n, es decir, contra esa costumbre que se ha convertido casi en un imperativo moral, de vivir con ilusiones. Ya se sabe que el final de agosto es desolador, y la angustia que nos causa a m�s de uno es como un concentrado de mil tardes de domingo y por tanto no son pocos los que tratan de superarla con la fabricaci�n de ilusiones que proyectan sobre el oto�o y el invierno que llega para soportar su inevitable llegada.El cat�logo de ilusiones con el que m�s de un lector se consuela por la p�rdida del para�so perdido del verano es largo. Que aflore por fin ese mensaje de Whatsapp custodiado por los servicios secretos de Marruecos que incriminar� bochornosamente a Pedro S�nchez en todas las corruptelas que le rodean, que el Real Madrid haya vuelto por fin a encontrar su magia, que la receta de Ozempic le devuelva una figura que le haga deseable, que le concedan ese aumento con el que podr� pagar la hipoteca de una casa para el verano de 2030... Todas esas ilusiones con las que uno entrega su felicidad a sus jefes, al dietista, a un entrenador severo y antip�tico, a un esp�a renegado, a la diligencia de un juez hiperactivo y en definitiva a la fortuna, al viento, a las estrellas y a algo sobre lo que no tiene ning�n control.Yo creo con convicci�n creciente que no se debe ceder a nadie m�s que a uno mismo el control de nuestras esperanzas, pues como me repet�a mi abuelo Ram�n con mucha insistencia: �Solo de ilusiones viven los tontos de los cojones�.










