La Laguna (Tenerife) es, por excelencia, la ciudad universitaria de Canarias. Sin embargo, las dificultades a las que se enfrentan los estudiantes a la hora de encontrar piso están haciendo tambalear este título. El precio disparado de los alquileres, la falta de pisos suficientes, las estafas o las cláusulas abusivas de los contratos son algunos de los problemas que señalan los universitarios. “Cada año, al terminar el curso, es muy complicado y desesperante tener que buscar o ayudar a otros compañeros a encontrar pisos accesibles que no supongan un problema económico para las familias y que sean habitables”, subraya Acorán Jesús Pérez Guerra, estudiante de Biología.

“Cada año suben más los precios, con la certeza de que finalmente los conseguirán alquilar, ya que no hay otras opciones y no puedes transportarte de una isla a otra diariamente”, añade Pérez, nacido en Gran Canaria. Alquilar una habitación en La Laguna cuesta a los estudiantes y a sus familias entre 300 y 500 euros, a pesar de que Canarias es una de las comunidades autónomas más empobrecidas del país, con un 31,2% de la población en riesgo de pobreza y exclusión social.

Al creciente precio de los alquileres se suma otra dificultad: el carácter insular del territorio. Los estudiantes que no viven en las islas capitalinas tienen que mudarse para poder ir a la universidad, sumando el coste de la vivienda al gasto en billetes de avión o de barco para poder ver a sus familiares. Incluso los que han nacido en Tenerife y en Gran Canaria se ven obligados a salir de su isla para poder cursar la carrera que quieren o a buscar un piso más cerca de las facultades y sortear así el colapso diario de las carreteras.