La inflación hace saltar las alarmas este mes, una vez que el indicador adelantado del IPC de agosto escala hasta el 4,3%, su mayor nivel en tres años. Nunca es bienvenida una inflación tan alta, pero los expertos consultados por elEconomista.es resaltan que sus efectos perniciosos se multiplicarán, ya desde el próximo otoño, por la confabulación con otros problemas económicos de primer orden.Entre estos destacan el regreso de los problemas en el suministro energético que la UE recibe, la crisis de vivienda y también la deficiente gestión de la inmigración (aflorada hasta su mayor extremo por la tensión en Ceuta). Como colofón a todo ello se sitúan las evidentes dificultades de gestión del Gobierno central y una parálisis institucional que ha marcado toda la legislatura pero que, al inicio de su último año, ya no reconoce límites.
El director del Observatorio de la Universidad Francisco de Vitoria, José María Rotellar, habla de un entorno "muy frágil en el regreso a la actividad tras el verano". En ese sentido, puede que los factores detallados "sean incapaces aún de deteriorar las grandes cifras macroeconómicas", pero no debe minusvalorarse el gran alcance social que todos ellos presentan, ya que la vivienda, los precios, el abastecimiento de energía o la inmigración afectan muy directamente al conjunto de la población.












