Actualizado S�bado,

agosto

01:48La tregua de precios ha durado menos de lo esperado. El repunte de la inflaci�n en agosto al 4,3%, impulsado por el encarecimiento de los carburantes, ha encendido las alarmas macroecon�micas en Espa�a. Tras meses de contenci�n alrededor del 3%, ayer el Instituto Nacional de Estad�stica (INE) dio a conocer un repunte de siete d�cimas respecto al dato de julio (3,6%) y confirm� que el fantasma de la inestabilidad energ�tica sigue vivo. Esta subida reaviva los temores a una nueva crisis de precios y eleva la presi�n sobre los bolsillos de las familias, que ven c�mo el alivio en el supermercado se evapora al pasar por la gasolinera.No en vano, la inflaci�n subyacente, es decir, la que no tiene en cuenta los productos energ�ticos ni los alimentos no elaborados, disminuy� una d�cima, hasta el 2,9%. Este es uno de los factores que indica que el shock energ�tico sigue y, aunque no estamos todav�a en ese escenario, advierte del riesgo de un nuevo episodio inflacionista. "La energ�a tiene una enorme capacidad de transmisi�n al resto de la econom�a", explica Francisco Rodr�guez, Catedr�tico de Econom�a de la UGR y director del �rea Financiera y Digitalizaci�n de Funcas. Es decir, el efecto del encarecimiento de los carburantes no se limita al momento en el que el consumidor llena el dep�sito, sino que tiene efectos tambi�n en la cadena y eleva los costes de transporte, distribuci�n y producci�n de las empresas. "Si el shock energ�tico es suficientemente intenso y, sobre todo, suficientemente duradero, puede acabar traslad�ndose a los precios de otros bienes y servicios. Ah� estar�a la verdadera se�al de alarma", apunta.En el episodio inflacionista que Espa�a vivi� en 2021 coincidieron varios factores, como "las perturbaciones energ�ticas, cuellos de botella globales y una propagaci�n muy intensa hacia pr�cticamente toda la cesta de consumo", detalla Rodr�guez; ahora, aunque la evoluci�n de la inflaci�n subyacente ofrece cierta tranquilidad, "tambi�n hemos aprendido de aquella experiencia que los shocks energ�ticos que inicialmente parecen transitorios pueden terminar siendo mucho m�s persistentes de lo previsto".Por esto, los temores est�n ah�. El estudio Perspectivas de inflaci�n de la econom�a espa�ola publicado por Funcas advierte de que la inflaci�n subyacente se hab�a tensionado a medida que el shock ha ido traslad�ndose a los precios finales y es un fen�meno que podr�a perdurar en los pr�ximos meses al conflicto, incluso contrarrestando el efecto favorable de la desinflaci�n energ�tica. Eso s�, "es probable que el traslado del shock a los precios de venta sea proporcionalmente menor que en el momento de la guerra de Ucrania hace cuatro a�os, cuando la econom�a gozaba de un fuerte impulso de la demanda", apunta el documento.Una de las derivadas del dato publicado ayer por el INE se notar� en los surtidores. En julio, el Gobierno inici� la retirada gradual de las medidas para contener el impacto de la guerra en Oriente Pr�ximo, pero con la escalada del IPC de agosto se reactiva autom�ticamente la cl�usula para el gas�leo, ya que la subida en el precio del di�sel super� el umbral del 15% en ese mes. Como consecuencia, desde el 1 de septiembre se le aplicar� de nuevo una rebaja de 20 c�ntimos por litro.El INE tambi�n public� ayer el �ndice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA), que es la referencia para comparar la evoluci�n de los precios entre pa�ses de la Uni�n Europea (UE). Esta aument� seis d�cimas respecto al mes anterior y 1,8 d�cimas en un a�o, hasta el 4,5%, lo que supone un encarecimiento m�s r�pido que el promedio de la Eurozona hasta el momento. El dato que publica Eurostat no llegar� hasta el 1 de septiembre, pero Espa�a ya hab�a registrado la tasa de inflaci�n m�s alta entre las grandes econom�as del euro con un 3,9% en julio, mientras que la media se situ� en el 2,9%.Los efectos de la inflaci�n no amenazan s�lo a la cesta de la compra. El dato del IPC de Espa�a forma parte del c�lculo que el Banco Central Europeo (BCE) utiliza para fijar los tipos de inter�s en la zona euro. Tras una subida en junio, el mercado anticipa otra en la pr�xima revisi�n de septiembre para afrontar la inflaci�n creciente de la regi�n, lo que encarecer�a la financiaci�n que las entidades conceden tanto a los hogares -hipotecas, cr�ditos al consumo, etc.- como a las empresas.En la vivienda, a la subida del Eur�bor habr�a que a�adir los efectos en los alquileres. El tope m�ximo para subir las rentas (IRAV) depende, en parte, del IPC ya que lo combina con la inflaci�n subyacente y la evoluci�n real del mercado, por lo que podr�a subir en medio de la crisis habitacional, aunque de manera m�s contenida para suavizar los picos de la inflaci�n.