Mientas Matt Errico estaba sentado en el retrete, escuchó unos ruidos en su casa de Colorado.

El techador se levantó y se encontró con dos osos jóvenes, más o menos del tamaño de unos golden retrievers, que estaban en el pasillo.

Tras un intercambio de miradas, salieron corriendo por la puerta principal.A Errico ya se le habían metido osos en la basura antes, pero la intrusión en su casa de este mes fue la primera vez que le pasaba algo así.

"La verdad es que nunca había oído hablar de osos dentro de una casa, ya sabes, cachorros dentro de la casa de alguien", comentó Errico sobre los encuentros con osos en su pequeña localidad de montaña de Granby, a unos 92 kilómetros al noroeste de Denver.Los osos negros, avistados también en una tienda de cigarrillos electrónicos de Granby, forman parte de los miles que se adentran en pueblos y ciudades de todo el oeste de Estados Unidos en cifras récord.Estos animales han merodeado cerca de un colegio en Santa Fe, Nuevo México, se han subido a un árbol junto a un mercado de agricultores en Denver y han sorprendido a las personas de otras formas por todo el país después de que el invierno boreal más seco que se recuerda acabara con plantas, hierbas, bayas y nueces que constituyen cerca del 90 por ciento de su dieta, según expertos y agencias estatales de vida silvestre.El increíble olfato de estos animales los atrae hacia la comida de los humanos.