Las alarmas se han disparado en la cordillera Cantábrica. En un año ―entre julio de 2024 y agosto 2025― se ha encontrado cuatro osos pardos (Ursus arctos) muertos a manos de furtivos en Asturias, una situación inédita. Tres de ellos cayeron en lazos que los estrangularon (dos el verano pasado y otro este 18 de julio) y al último le dispararon con una escopeta de perdigones este 2 de agosto al lado de una vivienda. Este pico de furtivismo, un delito castigado con penas de cárcel al ser un animal con la máxima protección,
itle="https://elpais.com/clima-y-medio-ambiente/2023-02-18/el-secreto-del-exito-de-la-recuperacion-del-oso-en-la-cordillera-cantabrica.html" data-link-track-dtm="">denota grietas en la convivencia con el plantígrado y un cambio en la percepción social, sobre todo en ganaderos, que comienzan a pedir el control de la especie catalogada en peligro de extinción.
¿Puede ser una casualidad? Guillermo Palomero, director de la Fundación Oso Pardo (FOP), lo descarta. “Son demasiados y puede haber más, porque estamos pendientes de otras tres necropsias, además de que hay restos en tan mal estado que es imposible determinar qué ocurrió”, responde. Osos siempre mueren, pero “parece que los furtivos están perdiendo el miedo y eso es una señal de que el programa de conservación ha fallado en la coexistencia con los humanos por un mal enfoque y el Principado de Asturias tiene mucho que decir ahí”, añade Roberto Hartasánchez, presidente de la organización conservacionista Fapas.








