En su laboratorio de la Universidad de Texas (UTHealth Houston), Consuelo Walss-Bass trabaja con una selección de minicerebros muy parecidos a los de su propia familia. Ella y su equipo han generado estas réplicas del cerebro a pequeña escala (organoides cerebrales) a partir de las muestras genéticas de siete hermanos, tres de los cuales sufren esquizofrenia y otros cuatro están sanos. En su caso, son su madre y su hermana pequeña las que padecen la enfermedad y la pregunta a la que intenta dar respuesta desde hace años es: ¿por qué ellas y no yo?
A sus 57 años, esta científica nacida en México trata de conocer mejor cuál es el cóctel entre genética y ambiente que desemboca en una enfermedad mental. En el libro ¿Por qué mi hermana?, la investigadora relata su infancia marcada por los brotes de esquizofrenia de su madre, cómo descubrió que el mal se repetía en su hermana pequeña y cómo terminó enfocando su carrera en resolver esta cuestión desde la mesa del laboratorio.
Mediante el examen de los cerebros de personas enfermas donados a la colección del hospital, Walss-Bass busca qué genes estaban activos o alterados en estas personas, pero es al cultivar células madre obtenidas de la piel de pacientes vivos y transformarlas en minicerebros cuando puede observar en tiempo real cómo interactúan y se comunican las neuronas de estos pacientes. Y ha empezado a abrir un largo camino hacia el hallazgo de un mecanismo biológico que permita el diagnóstico temprano y mejores tratamientos. Hablamos con ella por videoconferencia desde su despacho en Houston, Texas.








