�Yo no vivo a la fuerza. Vivo porque quiero (en teor�a). Porque nadie puede obligar a vivir a un adulto en sus plenas facultades (tambi�n en teor�a). Pero sobre todo vivo porque, aunque me averg�ence admit�rmelo a m� misma, no tengo huevos para matarme. El suicidio requiere mucho valor, pese a la est�pida creencia general de que se trata de un acto de cobard�a (hay que joderse) [...] Resumiendo, si yo tuviera el coraje de matarme lo habr�a hecho hace mucho tiempo�.De fondo podr�a sonar Devil Came to Me. Con la voz rasgada de Cristina Llanos. Devil came to me / He said, 'I know what you need' (El diablo vino a m� / �l dijo: 's� lo que necesitas'). La guitarra de su hermana, Amparo, la otra mitad de Dover, atronando. Devil came to me / And he said: 'You just follow me' (El diablo vino a m� / Y dijo: 'solo s�gueme'). Pero de eso no queda m�s que las grabaciones, todo est� impregnado de una historia jam�s contada. La de la vocalista, que es la de toda una vida y una familia. This is the end but I'm not surprised / You will burn in hell / Do you know, know why? (Este es el final, pero no estoy sorprendida / Arder�s en el infierno / �Sabes por qu�?).Para saber m�sEn 1995, dos hermanas madrile�as pusieron en el mercado su primer disco, Sister. Vendieron 500 copias. Dos a�os despu�s, tras saltar al sello independiente Subterfuge, aparecen Devil Came to Me y el fen�meno Dover. Esas dos chicas venden unas 600.000 copias -hoy son 800.000-, recorren Europa y Estados Unidos y tocan junto a los grupos m�s grandes de finales de los 90. Lo m�s dorado del �xito, brillante como cuatro discos de platino, y, sin embargo, levantado en una negrura tan honda como solo la vida puede oscurecerse. �El coraz�n masacrado�. �Atracones de comida constantes, compulsivos�. �La autoestima desaparecida en combate�. �Machetazo emocional sangrante e irreparable�. �Esclava del miedo�.Son todas ellas reflexiones que Cristina Llanos vuelca en La noche cay� y ya nadie puede salvarme (La esfera de libros), un diario furioso, fr�gil, crudo y tierno por momentos -que se publica este jueves- y en el que la vocalista de Dover vomita los acontecimientos que han marcado su vida, sus convicciones morales o pensamientos desmadejados. Est� el maltrato al que su padre someti� a los cinco hermanos, la relaci�n fraternal, la anorexia, el abuso sexual, las depresiones, la fibromialgia, la p�rdida de voz, la adicci�n y muerte de su hermano, el consumo de tranquilizantes... Sin buscar la l�stima, cargada de rabia. Con firmeza."A partir de la agresi�n sexual, las noches se volvieron aterradoras e interminables. Lloraba y lloraba en silencio hasta que me dorm�a exhausta"�Igual que la muerte de una madre, el miedo a un padre tampoco se olvida nunca. Sigo teniendo la necesidad de alejarme de �l, pese al cargo de conciencia que ello me genera�, escribe Llanos, que relata situaciones de maltrato de su progenitor como insultos, patadas, empujones, tirones de pelo, peleas cuerpo a cuerpo, cabezas metidas en el lavavajillas... dentro de la casa. Especialmente con su hermano, Mariano, adicto a la coca�na y fallecido en 2023. �Se le iba la olla, ya lo he dicho muchas veces, pero es importante que esto quede claro. No comprend�a la realidad que le rodeaba o creaba �l mismo. Loco perdido naci�, loco perdido se ir� a la tumba�.Hay una escena especialmente descarnada en 1994. Con 18 a�os, al bajarse de un autob�s, un hombre la persigue, la agrede sexualmente y Cristina aparece en casa pasada la medianoche. Este es su relato de lo que pas� entonces: �Ciego de c�lera, como se pon�a cuando se sent�a desafiado. Ni siquiera se dio cuenta de que estaba llorando. Me agarr� por el cuello de lo que fuera que llevaba puesto, el abrigo, supongo, no recuerdo si me dio tiempo a quit�rmelo, me estamp� contra la esquina que hac�an la pared de la cama y el armario empotrado, y a un cent�metro de mi cara, con la voz llena de resentimiento y de un algo enfermizo, dijo: '�ndate con cuidado, Cristinita, que ahora no est�n tu madre ni tu hermana para defenderte' [...] �Nos maltrataba? S�, lo hac�a. Pero creo estar segura de que no era un s�dico�.Es en ese momento, el de la violaci�n, donde empieza a dispararse lo que la autora llama el Marasmo, que no es m�s que un eufemismo para referirse a la depresi�n. Ese es uno de los dos conceptos fundamentales del diario. El otro, el Milagro, la referencia a los a�os en que Dover se convirti� en una banda de �xito en el rock espa�ol y que apenas se menciona en sus escritos. Sobre la agresi�n sexual dice Cristina: �Con el cuerpo dolorido y trastornado me levant� de la cama, me duch� con mucho asco de tener que tocar lo que hab�a tocado ese (me pas� durante mucho tiempo despu�s, a�os, siempre que me duchaba) y acto seguido comenc� el proceso de, por un lado, cerrar mi puerta al exterior bajo siete llaves, y, por el otro, hacer como que aquello no hab�a sucedido, de cara a los dem�s y a m� misma. Probablemente, la peor reacci�n posible [...] A partir de ese momento, las noches se volvieron aterradoras e interminables, los d�as agotadores e interminables igualmente. No sab�a qu� sentir. No entend�a qu� sent�a. No lo pod�a demostrar abiertamente. Solo quer�a morirme. Lloraba y lloraba en silencio hasta que me dorm�a exhausta y un par de horas despu�s llegaba el d�a siguiente�."En las noches especialmente crudas de aquella d�cada demencial en que dej� de alimentarme, llegaban a azul�rseme los labios"Y tambi�n: �En casa dej� de hablar m�s que cuando era imprescindible hacerlo, lo que, inevitablemente, redujo la comunicaci�n con mi familia al m�nimo, y en el instituto, con Marta, m�s adelante con mis amigas de Londres, e incluso con mi primer amor, Jose, tres a�os despu�s de esa noche, a los veintiuno, disimul� todo lo que pude para conseguir pasar por una chica 'normal y corriente', sin demonios escondidos dentro, especialmente de ese calibre. S�, me avergonzaba. Jose no se lo trag�. Intuy� algo. Me lo pregunt� de forma directa una vez, de hecho, con mucho respeto y tacto, como hac�a �l las cosas. Dije que no tajantemente. Todav�a me estoy arrepintiendo�.Se fue a vivir unos meses a Londres, volvi� y explot� el fen�meno Dover. Pero algo ah� dentro segu�a -y a�n sigue- sin encontrar su encaje. Cristina Llanos, seg�n su propio relato, sufri� anorexia en la adolescencia, gan� peso por efecto rebote y durante la d�cada entre los 30 y los 40 apenas se alimentaba. Para introducir esa etapa, explica las costos�simas facturas de gas que ten�a que pagar por el uso de la calefacci�n. �Dej� de comer durante diez a�os. En consecuencia, como digo, era incapaz de generar la temperatura m�nima necesaria. Me mantuve en esta condena autoimpuesta desde los 30 hasta los 40. Ole mis ovarios resecos. Y lo que me arrepiento ahora, mama�ta. Qu� hambre. Qu� fr�o. Qu� cansancio. Qu� tru�o de existencia. La anorexia es un aspirador de vida. Te la roba, y sin pedir permiso, encima�. Y sigue: �En las noches especialmente crudas de aquella d�cada demencial en que dej� de alimentarme, llegaban a azul�rseme los labios. Regresaba a casa desde el local de ensayo, despu�s de toda la tarde all�, tambi�n jodida de fr�o, y me apalancaba sobre el radiador m�s c�modo del sal�n, el m�s grande, durante, m�nimo, tres cuartos de hora. Solo entonces dejaban de casta�etearme los dientes. Me abrigaba para ir a la cama como si fuese a dormir a la intemperie�.Entre los hechos traum�ticos, Cristina incluye tambi�n la muerte de su madre -de quien guarda una peque�a urna con algunas cenizas-, el largo proceso de demencia de su padre -fallecido en marzo de 2023- y, como cierre, el asesinato de su hermano, Mariano, con quien llevaba 20 a�os sin hablar tras haber sido parte del equipo de Dover como ch�fer de la banda. Su hermano apareci� muerto, tras recibir una paliza, en la zona chabolista de la Ca�ada Real, en Madrid, y ella fue informada por una llamada de la Polic�a Nacional. �El jueves nos toc� ver a Mariano en el tanatorio con la cara rota a hostias. Su nariz preciosa, recta, noble, encajada contra su p�mulo derecho. Estaba tan delgado que, sumado a sus rasgos distorsionados por los golpes, me cost� reconocerle. El dolor del d�a anterior se multiplic� por millones. Antes de marcharnos por la noche entr� en la c�mara donde descansaba su cuerpo junto a una corona preciosa que le hab�a comprado N [otra de sus hermanas]. Le bes�. Le abrac�. Le jur� una y otra vez que nunca hab�a dejado de quererle. Cuando ya sal�a pude ver otras heridas en su cabeza que desde el otro lado del cristal no se apreciaban. Le hab�an pegado sin misericordia [...] Ahora, por m�s pastillas que tome y m�s terapia que haga y haya hecho, mi hermano seguir� muerto y yo seguir� sin poder olvidarlo, ni ahora ni en cualquier futuro que venga, porque ni quiero ni querr�, porque es sencillamente inviable. �C�mo se perdona y olvida una cosa como esa? De momento, no puedo verlo�."No voy a perder m�s energ�a y sentimientos en desvar�os masculinos. Mi co�o no lo jode nadie porque lo digo yo y basta"Las pastillas son un elemento que aparece constantemente en el relato de Cristina. Hay Tryptizol, Cymbalta, Lexatin, Lyrica, Trankimazin, Tramadol, Metocarbamol, Atarax... todos medicamentos relacionados con episodios depresivos y de consumo habitual para ella. �Es evidente que mi nueva afici�n a las sustancias t�xicas, impensable en m� hace todav�a pocos a�os, m�s que una necesidad de mitigar el dolor f�sico, que tambi�n, se debe al efecto que estos ejercen sobre mis fantasmas. . El Marasmo. Porque es �l quien no me deja dormir. Quien me incita a consumir estupefacientes compulsiva a irresponsablemente. Quien me mantiene dolorida para convertirme en una yonki kamikaze. La trampa perfecta�. Y a eso hay que sumar tres cajetillas de tabaco por d�a y un consumo recurrente de vodka. "El alcohol, m�s all� de consumirlo para pasar el muermo de las salidas nocturnas, o por diversi�n estando de gira, m�s all� de eso me resbalaba absolutamente. Ahora, sin embargo, no puedo pasar sin ello. Si lo bebo me r�o. Soy feliz. Ajena a todo. Inconsciente. Ebria. Embriagada. Borracha perdida. Si lo dejo me vengo abajo como un castillo de naipes. Vivir para ver y ver para no creer lo que ves ni yendo puesta hasta el culo de todo. Ni siquiera lo hab�a probado hasta la primavera pasada (el vodka, el alcohol s�, como ya he dicho). Pero es que la menopausia me est� jodiendo viva en toda su gloria".De los a�os de �xito de la banda, m�s all� de alguna breve referencia, un relato sobre un viaje en Estados Unidos o �una cagalera� entre B�lgica y Holanda, no hay apenas menci�n. Solo una en la que la cantante hace referencia a la fibromialgia que sufre y que provoc� una inflamaci�n interna que le afect� a las cuerdas vocales y oblig� a que dejara la m�sica. �En realidad tuve la buen�sima suerte de sentir los primeros signos preocupantes tarde, a los 33, si no me equivoco, y que esa chiripa me permiti� cantar todo lo que quise y como quise junto a mi hermana (raz�n por la que nac� y por la que sobreviv� a la adolescencia) desde los 16 hasta entonces. Con eso deber�a bastarme y sobrarme y, de facto, me basta y me sobra. Podr�a haber sido peor. Mucho. Podr�a hab�rmelo quitado todo antes de empezar siquiera. Pero no fue as��.Y, pese a todo ello, hay momentos luminosos en este diario. Como la carta de amor a su hermana y compa�era de banda, Amparo. �Me sacaste de la zona Noroeste. Me diste independencia econ�mica. Libertad art�stica blindada a prueba de imb�ciles a lo largo de nuestra carrera completa. Montones de gente inteligente y respetuosa con la que trabajamos durante a�os tambi�n, muchos a�os algunos, pocos otros, con mejores o peores resultados, pero en el fondo eso era lo de menos. Marabuntas, hordas de seguidores, y nosotras que segu�amos siendo las mismas pringadas de siempre. [...] Nacer�a y pasar�a otra vez por todo, lo bueno y lo malo, con tal de volver a encontrarte all�, arriba, en el pasillo de la casa de los viejos, donde el tel�fono raro�. O el perd�n a sus padres: �Os quiero con todo el amor que me queda a esta edad, tal y como erais. Si naciese otra vez volver�a a ser vuestra hija. Ya no cambiar�a nada [...]. Descansad tranquilos, pap�, mam�, sufristeis lo vuestro aqu�, os lo hab�is ganado�.Incluso, en arranques de rabia, en el diario de la vocalista de Dover hay referencias a algunos de los debates pol�ticos que han llenado peri�dicos y tertulias en los �ltimos a�os. De la Ley Trans escribe: �Los anhelos 'femeninos' de algunos hombres, algunos, llamados de g�nero fluido, que mezclan a lo tonto churras con merinas, tan temidos hoy en d�a, inquisidores de primer orden, aprovechando la m�nima cr�tica a la 'ley' trans/fluida para intentar quemarte en la hoguera (no todos ellos, desde luego, no quiero caer en generalizaciones), aunque que lo intenten no significa ni mucho menos que lo consigan. Aclaro que escribo la palabra ley entre comillas porque una ley que protege a unos y desprotege a otras no es una ley, es un desprop�sito."�Mi padre nos maltrataba? S�, lo hac�a. Pero creo estar segura de que no era un s�dico"En mitad de un alegato feminista -a esto tambi�n llegaremos-, hay hueco tambi�n para que aparezca ��igo Errej�n: �Incluso aqu�, durante el cacareado movimiento del 15-M, en la Puerta del Sol, llamado 'de los indignados', hay que joderse, hubo intentos de agresi�n y agresiones totales, seg�n denunciaron varias mujeres de las que estaban all�, como ellos, para protestar p�blicamente contra los gobiernos (aclaro que, hasta donde llegue el violador en cuesti�n no determina la gravedad del hecho. Que no consiga bajarte las bragas del todo no significa que �l deje de ser lo que es, un violador de mierda), hubo agresiones durante las noches de acampada, repito, con el cabronazo 'aliade' de Errej�n entre sus filas, de quien todos ahora sabemos c�mo se las gasta en las distancias cortas, admitido por �l mismo en televisi�n tras ser denunciado p�blicamente, y otros tantos, conocidos o an�nimos, de su misma cala�a, no pol�tica, sino moral y personal. (Con esto no quiero dar a entender que ��igo Errej�n cometiera ning�n delito durante la acampada del 15-M ni en ning�n otro momento)�.Para la Comunidad de Madrid, regi�n de nacimiento y a�n de residencia de la autora, tambi�n hay un mensaje: �Como el mundo entero sabe, le interesan la Educaci�n y la Sanidad p�blicas lo mismo que una cagarruta puesta a secar al solete�.Aunque la gran lucha pol�tica de la autora es el "feminismo radical", como militante que confiesa ser en un par de momentos de su diario. Hay "odio" visceral hacia figuras como Bert�n Osborne y, sobre todo, referencias a agresiones sexuales como la que ella misma vivi�. Una de ellas: �Para m�, los hombres que cruzan la raya en lo m�s m�nimo, por ejemplo, miradas cerdas y agresivas, est�n en el mismo saco que los que te violan, torturan y matan. Son puntos distintos de la misma l�nea. Me importa una mierda c�mo y cu�nto quiera la ley diferenciarlos)�. Otra: �No voy a perder m�s energ�a y sentimientos en desvar�os masculinos, en la mayor�a de los casos, inaceptables. Mi co�o no lo jode nadie porque lo digo yo, y basta. Consiento que se me d� placer, como ya he explicado, a trav�s del cl�toris, y eso, el que tenga la m�nima ma�a para hacerlo, hecho raro, crean ellos lo que crean, ya que eso es lo malo de dejarse ense�ar por la pornograf�a, que no se aprende nada. Y que conste que este asunto de la penetraci�n insatisfactoria e incluso dolorosa para ellas no va necesariamente unido al trauma, no, no, no, ni de co�a, guapos, no estoy hablando solo por m� misma�.Podr�a volver a sonar Devil Came to Me.