Depresión, agresión sexual, intento de suicidio, anorexia, colon irritable, fibromialgia y muchísima, muchísima rabia, son las protagonistas que vertebran La noche cayó y ya nadie pudo salvarme (La Esfera de los Libros), las polémicas memorias de Cristina Llanos Fayos, en las que la que fue cantante de Dover ha volcado –o más bien vomitado– el infierno con el que convivió mientras la banda triunfaba encima de los escenarios. Aunque también antes, y después.

Un libro recibido con sorpresa por llegar tras diez años de silencio de la artista desde que se disolviera el grupo en 2015, y sobre todo por sus controvertidas opiniones sobre Israel y la ley trans. También arremete contra quien no le gustan The Beatles, el “puto viento” de Madrid, Freud e Íñigo Errejón. Todo en un tono cabreadísimo, con frases cortas, a veces formadas por una sola palabra, cargadas como una metralleta de bilis sin ningún tipo de seguro. Insulta con y sin ironía, maldice, amenaza.

El primer sujeto contra el que arremete en el texto es su psiquiatra, al que asegura que no soporta y que tiene cara de “maníaco escapado de un psiquiátrico”, de “sádico”, “animal”, “salvaje” y “asesino”; aunque asegura que le “da igual”: “Lo que haga o deje de hacer ese señor en sus ratos libres me la suda hasta el infinito”. Las memorias, articuladas como un diario, con capítulos dedicados a distintas jornadas que empiezan y también terminan en el mes de noviembre de 2023, transitando distintas jornadas y meses entre medias, sin especificar el año.