Los robos de piezas de gran valor cultural están sacudiendo los museos de toda España, desde Badajoz a Villena. Sin embargo, este "boom" de los robos de arte a nivel mundial, según explica el investigador científico del CSIC, Alfredo González-Ruibal, no tiene nada que ver con un escurridizo "ladrón de guante blanco". El especialista denuncia que se trata de bandas de delincuentes interesados solo en un retorno económico de su delito, buscando el robo de metales preciosos para su posterior fundición, que convierte a las obras de arte en "invendibles" en el mercado formal y legal.

Además de los recientes casos de Badajoz y de Albacete, este modus operandi ya se ha dejado sentir en el robo de las joyas de la corona del Louvre o de la Bóveda Verde de Dresde. Como apunta González-Ruibal, detrás de todos estos sucesos se encuentra un grupo de personas "de un estatus distinto" y alejados del perfil que se le presupone a los criminales de las novelas policiacas o de misterio, movidos por una simple y llana codicia de carácter económico. El oro en estos últimos años se encuentra en unos valores inusitados, y el experto apunta a un aumento en los incidentes.

Por ello, González-Ruibal defiende un "sacrificio" temporal, por el cual estas obras se resguarden en grandes bancos o centros acorazados a fin de proteger su mera existencia, incluso aunque ello signifique privar al público de poder visualizar estos objetos, o recurriendo a las "réplicas". El investigador, además, rechaza la posibilidad de una centralización a nivel estatal o europea, apuntando a grandes museos locales o provinciales como el MARQ alicantino o al propio Museo de Prehistoria valenciano.