Actualizado Lunes,

agosto

13:15Mazos, hachas, explosivos y hasta armas de fuego forman parte de las nuevas t�cticas detectadas en los robos a museos europeos, donde Europol observa la aparici�n de delincuentes menos especializados y m�s violentos que buscan oro, joyas, piedras preciosas y antig�edades por su valor y facilidad para colocarlas en el mercado ilegal.La agencia de coordinaci�n policial europea advierte en un nuevo informe publicado este lunes de una transformaci�n tanto de las t�cticas como de los objetivos de los atracos en los museos, tradicionalmente una pr�ctica no violenta de delincuencia organizada.Frente al ladr�n especializado que estudia el edificio, act�a discretamente y trata de evitar cualquier enfrentamiento, las investigaciones recientes muestran ladrones que revientan puertas y vitrinas con mazos, hachas y palancas, recurren en ocasiones a explosivos y pueden utilizar armas de fuego para intimidar a vigilantes y visitantes."Los robos en museos son cada vez m�s agresivos, con un giro hacia m�todos violentos y basados en el uso de la fuerza", se�ala Europol entre las principales conclusiones del informe, que considera que esta evoluci�n "puede indicar la implicaci�n de nuevas redes criminales".De Pa�ses Bajos a FranciaUn ejemplo de esta tendencia es un robo de enero de 2025 en el Museo Drents de Assen, en el norte de Pa�ses Bajos, donde los ladrones hicieron explotar una puerta de madrugada para llevarse varias piezas arqueol�gicas el antiguo reino de Dacia, prestadas por Ruman�a, entre ellas el casco de oro de Cotofenesti, de unos 2.500 a�os de antig�edad, y tres brazaletes de oro.El casco y dos de los tres brazaletes fueron recuperados y devueltos a Ruman�a, un desenlace poco habitual para objetos que, cuando est�n fabricados con metales preciosos, pueden ser destruidos precisamente para borrar su procedencia.Europol cita tambi�n el asalto de 2024 al Museo Cognacq-Jay de Par�s, donde cuatro encapuchados armados con bates de b�isbol y hachas irrumpieron en el edificio y huyeron en motocicletas con siete objetos decorados con oro y diamantes.Otro de los casos analizados es el robo perpetrado en octubre de 2025 en el Louvre: los ladrones rompieron una ventana, amenazaron a guardias y visitantes, destrozaron vitrinas de la Galer�a de Apolo y sustrajeron joyas valoradas en unos 88 millones de euros."Todos los casos relacionados comunicados hasta ahora muestran robos dirigidos y una preparaci�n deliberada, incluido el reconocimiento previo y la planificaci�n", explica la agencia.Oro que puede desaparecerDurante los �ltimos dos a�os Europol ha observado un inter�s recurrente por metales y piedras preciosas: pepitas y monedas de oro, objetos ornamentales y joyas, entre otros.El oro y la plata pueden fundirse y perder con ello los elementos que permiten a la Polic�a identificar su origen, lo que facilita su introducci�n en circuitos ilegales, mientras que las piedras preciosas pueden separarse de las joyas y venderse individualmente.Adem�s, para los delincuentes, estos objetos pueden resultar visibles y accesibles en un museo, cuya seguridad se percibe como menos estricta que la de una joyer�a.Europol identifica adem�s un objetivo muy diferente: las antig�edades chinas.Entre las piezas buscadas aparecen platos de porcelana de los siglos XII y XIII, recipientes de la dinast�a Ming y jarrones de bronce esmaltado de las dinast�as Ming y Qing.La agencia relaciona esta tendencia con la fuerte demanda existente en el mercado del arte y con las posibilidades de reventa de estas piezas, lo que apunta a que detr�s de determinados robos puede existir ya un comprador o un mercado criminal interesado en categor�as muy concretas.Grupos estructuradosEl tr�fico de bienes culturales ha estado tradicionalmente asociado a grupos estructurados, organizados alrededor de un l�der y con delincuentes especializados que recurren al enga�o, el conocimiento del mercado y la discreci�n antes que a la violencia.Pero Europol observa ahora indicios de un modelo diferente: personas con antecedentes en otros �mbitos criminales que llevan a cabo de manera puntual un robo y que, en algunos casos, habr�an sido reclutadas en redes sociales y aplicaciones de mensajer�a.La agencia admite que todav�a existe "una laguna de inteligencia" que impide determinar con certeza hasta d�nde llega este fen�meno, pero plantea dos hip�tesis.Una es que los ejecutores de menor nivel sean reclutados de forma aleatoria bajo el modelo denominado "crimen como servicio", en el que determinadas tareas de una operaci�n se encargan a terceros.La otra es que delincuentes procedentes de mercados ilegales diferentes hayan descubierto en los museos una oportunidad que consideran de "bajo riesgo y alto beneficio".