Varios encapuchados pertrechados con barras de hierro se llevaron la madrugada del jueves el Tesoro de Villena, uno de los más valiosos de la Edad de Bronce en Europa que estaría tasado en unos cinco millones de euros, del museo del municipio alicantino del mismo nombre. El robo fue relámpago, apenas se extendió cuatro minutos, como antes lo fueron los sufridos en espacios museísticos de Badajoz y Albacete, porque el de Villena es el tercer asalto en museos españoles en lo que va de año para hacerse con objetos de oro de incalculable valor histórico que aún no han sido hallados y por cuyas desapariciones no se han reportado arrestos. El Museo Arqueológico Provincial de Badajoz fue asaltado el 25 de abril y se sustrajeron 144 monedas históricas, el conocido como Tesoro de Villanueva. La madrugada del 28 de julio, fueron cuatro los encapuchados que accedieron al Museo de Albacete para hacerse con 200 monedas del precioso metal. Les bastaron apenas 90 segundos para conseguirlo.En el caso de Badajoz, los ladrones sustrajeron el tesoro tras forzar una reja del edificio y romper la vitrina en la que los bienes estaban expuestos. Consiguieron llevarse 144 de las 149 monedas que lo componían. La Policía Nacional recibió el primer aviso, realizado por el servicio de vigilancia del museo, sobre las 6.00 horas. Cuando los agentes llegaron, ya no había nadie. La Junta de Extremadura confirmó que el museo, de titularidad estatal y gestión transferida al Gobierno extremeño, no disponía de cámaras de seguridad. El Fondo para la Defensa del Patrimonio Natural y Cultural de Extremadura (Fondenex) presentó en mayo una denuncia ante la Fiscalía para esclarecer las responsabilidades. Ante el silencio de este órgano remitió un nuevo escrito el pasado 6 de junio. El 7 de julio la Consejería de Cultura anunció el cambio de director del museo como principal consecuencia de la desaparición del Tesoro de Villanueva, que fue hallado el 11 de noviembre de 1987 en la localidad de Villanueva de la Serena, durante las obras del antiguo Cine Rialto del municipio. Las piezas fueron acuñadas entre 1772 y 1822 en cecas (casas de la moneda) de Madrid, México, Lima, Potosí, Popayán, Santiago, Sevilla y el Nuevo Reino. El conjunto estaba integrado por monedas de los reinados de Carlos III, Carlos IV y Fernando VII. Tras su hallazgo, y en aplicación de la ley de Patrimonio Histórico Español, todas fueron declaradas de dominio público y entregadas a la Junta de Extremadura, aunque en 1989 se acordó su depósito provisional en el ayuntamiento hasta que se resolviera su destino definitivo. Unos meses antes del robo, el pasado 23 de noviembre, la Junta de Extremadura había informado de la recepción del histórico conjunto en el Museo Arqueológico del que fueron sustraídas. En la actualidad, este tesoro sigue en paradero desconocido. El robo que sufrió el Museo de Albacete el pasado julio guarda muchas coincidencias con el de Badajoz y organizado en Villena. Cuatro asaltantes encapuchados entraron en las instalaciones albaceteñas en torno a la medianoche y en un minuto y medio rompieron una ventana para acceder a las vitrinas de la sala de arqueología, donde se encontraban las colecciones, y se llevaron 200 monedas de oro. Una de las colecciones, de 42 monedas de oro de las épocas de Carlos III, Carlos IV, Fernando VII e Isabel la Católica, es un hallazgo del pueblo albaceteño de Madrigueras. La segunda, compuesta por 180 monedas del mismo metal precioso, fueron encontradas en el pueblo albaceteño de Villamalea y datan de la época de Isabel II al estar fechadas entre 1850 y 1860. Según los investigadores, cuando saltó la alarma del museo, el personal de seguridad accedió inmediatamente a la sala de arqueología y dio aviso, pero no se pudo detener a los ladrones, que actuaron con tal rapidez que hasta se dejaron algunas piezas tiradas por el suelo. Por su parte, el tesoro de la localidad alicantina robado este jueves es uno de los conjuntos más valiosos de la Edad de Bronce en Europa y está compuesto por 66 piezas, la mayoría de oro, brazaletes, cuencos y botellas que fueron halladas enterradas en el antiguo poblado de Cabezo Redondo de Villena. La intrusión en el museo tuvo lugar hacia las 5.15 horas y como en las otras ocasiones duró apenas unos minutos. De las manos de los asaltantes tan sólo escaparon tres vasijas de plata, un brazalete, gran parte de los adornos del bastón y una de las cuatro coronas de la colección. Los investigadores creen que estas piezas sobrevivieron al robo tan solo porque se les cayeron a los ladrones.