Héctor Pereira |
Bangkok (EFE).- Fronteriza con Laos y Camboya, y con una clara influencia de Vietnam, la provincia de Ubon Ratchathani ha pasado hasta ahora inadvertida en la turística Tailandia, cuyo Gobierno busca cambiar esa tendencia y atraer a extranjeros a esta lacustre región, más barata y menos ruidosa que Bangkok o las islas más famosas.
Atravesada por el río Mekong, desde donde se puede observar el primer amanecer de esta parte de Asia, Ubon Ratchathani combina la amplitud de un territorio enorme, siete veces más grande que la Ciudad de México, con la diversidad de tradiciones y aventuras que la Autoridad de Turismo de Tailandia (TAT) quiere promocionar.
Ubon, como le dicen los tailandeses, es una de las zonas más pobres del país, un aspecto que el Gobierno enmarca dentro de su estrategia de promoción del lugar, donde hacer turismo es mucho más barato, con la posibilidad de comer por poco en alguno de sus 13 restaurantes recomendados por la Guía Michelin.
Para comprobar todo ello, periodistas y creadores de contenido de sitios tan distantes como Chile, España o Estados Unidos visitaron la provincia durante un viaje organizado por la TAT, en su intento por posicionar el destino como una opción para los millones de viajeros que cada año llegan al llamado país de las sonrisas.








