Buscar la parte m�s efervescente de la vibrante Bangkok no es sencillo. Pero si hay que citar una sola, �sa ser�a sin duda la que abarca los barrios de Talat Noi y Song Wat, en el hist�rico barrio chino. Aqu� la vida, sobre todo la nocturna, entra en ebullici�n como cuarto y mitad de petazetas en la boca, dejando a quienes pasan por sus calles con una sensaci�n de asombro, diversi�n y tambi�n de cierto estupor. Desde luego, no se ajusta a lo que uno espera de la capital m�s activa y cambiante del sureste asi�tico.Siguiendo la orilla del r�o Chao Phraya, que acompa�a y articula la ciudad, pero al que todav�a se vive de espaldas, se llega al antiguo Chinatown, un barrio al que los turistas iban en las �ltimas d�cadas a comprar, comer y hacerse selfies hincando el diente a saltamontes y escorpiones. Pero justo al lado hay una sucesi�n de callejones y callejuelas, algunas sin salida, entre viviendas de descendientes de chinos que en algunos rincones van dejando paso a locales de moda, desde bares modernetes hasta clubes de jazz o tiendas de ropa vintage en antiguos almacenes en los que se guardaban las mercanc�as que transportaban por el r�o. De momento conviven en armon�a con peque�os comercios tradicionales, talleres mec�nicos que reparan m�s motos chinas que japonesas y �rboles sagrados engalanados con cintas de colores para mostrar respeto a los esp�ritus y pedir protecci�n.Bar con m�sica en directo en Talat Noi.J. L. M. V.Su cercan�a al muelle del r�o hace que este barrio a�n conserve algunos importantes edificios hist�ricos, como la mansi�n So Heng Tai, una antigua residencia y oficina del muelle de Phoseng. Mezcla los estilos thai y hakkien (chino), y tiene una entrada muy llamativa con su puerta roja con caracteres tradicionales y pinturas a ambos lados. La zona est� repleta de locales para comer, tomar un caf� o cervezas Chang o Singha. Por ejemplo, el Eighty Twenty, de presencia habitual en la Gu�a Michelin. El Hong Sieng Kong es un caf� y galer�a donde se acumulan las antig�edades, bien conservadas por su potent�simo aire acondicionado. Cerca, el Mother Roaster Talat Noi, en el que su barista principal elabora un caf� de especialidad filtrado lentamente. El Gu Long Bao es un peque�o local en el que hacen artesanalmente diferentes baos para llevar o comer en algunos de sus tres taburetes frente a la ventana desde la que despachan sonrientes las j�venes cocineras. Enfrente, el caf� Arteasia... La lista no para de crecer casi a diario.Puesto artesano de baos junto al Barrio Chino.J. L. M. V.Y despu�s de disfrutar de la oferta gastron�mica (o mejor, durante), hay que fijarse en los muros, porque casi cada rinc�n del barrio alberga grafitis y murales coloridos con tem�ticas que se mueven entre lo na�f, la reivindicaci�n y el buen rollo tan thai. Unos saltan a la vista en un simple paseo, como la pareja de elefantes del artista belga ROA, pero otros hay que esforzarse para encontrarlos.Para Nua Dincar, una joven tailandesa creadora de contenido y team leader en Asian Trails, Talat Noi es su zona favorita para salir por la noche en la capital. Recomienda dejarse llevar sin rumbo y disfrutar del buen ambiente en cualquiera de los locales de copas. �Y es un barrio seguro para recorrerlo sola por las noches? "Absolutamente", dice. "De hecho, lo hago a menudo y nunca veo problemas".Mural con inspiraci�n en la obra de Van Gogh en Talat Noi.J. L. M. V.Night Market en ChinatownParece mentira que desde este remanso de Talat Noi haya s�lo unos minutos caminando al bullicio arrebatador y multisensorial del mercado nocturno del Barrio Chino El calor que se adhiere a la piel; los aromas que desprenden los puestos de comida callejera, de los tacos dulces a las marisquer�as rodeadas de mesitas de pl�stico; el ruido del tr�fico que se mezcla con las conversaciones de los dependientes de tiendas de moda, de casas de cambio; los destellos de los puestos que tratan de destacar entre la multitud, los productos insospechados que llegan a la retina y se funden con im�genes impactantes de comidas ex�ticas como insectos caramelizados mordisqueados por turistas que cierran los ojos y acaban recordando que ese bocado es casi todo prote�na...Uno de los vistosos murales de Talat Noi.J. L. M. V.La ciudad, a vista de p�jaroFundido a negro, como en una pel�cula. Es el momento de despegarse del suelo, de ascender a lo m�s alto y tener una visi�n panor�mica desde alguno de los famosos bares en las terrazas de los rascacielos. Tal vez el m�s popular sea el Sky Bar, en el edificio Lebua, popularizado a trav�s de la pel�cula Resac�n 2 y muy reconocible con su c�pula dorada y su panor�mica de 360 grados. Otro de gran altura es el Hanuman Sky Bar, en el One City Centre, cerca de Siam Paragon. En su piso 58 se puede tomar un c�ctel en el bar del pabell�n con techo muy inclinado a dos aguas, t�pico tailand�s, y despu�s saborear las vistas a 276 metros con espect�culo de baile incluido. Y dejarse hipnotizar por los destellos de colores que llegan desde la tierra. Pero el m�s pr�ximo al barrio chino y original es el del hotel Anantara, al otro lado del r�o. No destaca por su altura, pero s� por la originalidad de unas vistas de la ciudad diferentes.El cementerio protestanteSiguiendo el curso del r�o, uno se topa con una rareza, el cementerio protestante. Durante el reinado de Rama IV, a mediados del siglo XIX, muchos extranjeros, especialmente europeos y estadounidenses, se establecieron en la actual Tailandia hasta el final de sus d�as, lo que impuls� al rey a donar un terreno para darles sepultura. A ese cementerio se le conoce hoy como el protestante, aunque en verdad hay difuntos de diferentes religiones, como se puede ver caminando junto a las l�pidas.Los hay de distintas nacionalidades y razas, y algunos de ellos fueron piezas importantes en el desarrollo del pa�s, como se recuerda en una placa en su puerta, que destaca al doctor Bradley, "pionero de la medicina tailandesa moderna", o a Henry Alabaster, "fundador de lo que despu�s ser�a el servicio postal nacional".Un poco m�s abajo est� el Asiatique, un mercado al aire libre con esp�ritu de centro comercial que se asoma al ancho r�o desde las vistas del Sirimahannop, un precioso velero de comienzos del siglo XX que representa la mejor tradici�n comercial del antiguo reino de Siam. Porque si hay algo que une pasado y presente en Bangkok, eso es el r�o y el esp�ritu comerciante de los habitantes de la capital.Velero hist�rico Sirimahannop, junto al mercado Asiatique.J. L. M. V.Desde el Asiatique se ven al fondo las siluetas de los rascacielos, entre los que se hace un hueco el Iconsiam, uno de los �ltimos centros comerciales que han abierto en Bangkok. Incluso los refractarios a las compras compulsivas pueden hacer un hueco en su agenda a alguno de los grandes malls de la ciudad. Este tiene la ventaja de unir una parte dedicada a los comercios de lujo y ultralujo que dan paso a tiendas de marcas internacionales con una planta baja convertida en un grandioso mercado callejero. Los puestos genuinos de comida se suceden e incluso hay barcas que simulan el mercado flotante. No es el espacio m�s aut�ntico que puede ofrecer la ciudad, pero s� un respiro para las horas de calor extremo. Hay que estar preparado para una nueva noche de sorpresas callejeando por Bangkok.Espectacular instalaci�n en una tienda en Iconsiam.J. L. M. V.C�mo llegar. Iberojet. Dos vuelos directos Madrid-Bangkok los jueves y domingos durante el verano.D�nde dormir. Hotel The Salil Riverside. Junto al r�o, muy cerca de todos los puntos de esta ruta,D�nde comer. Gu Long Bao. Puesto de baos en Song Wat. Eighty Twenty. A las puertas del barrio chino, un restaurante cl�sico en la Gu�a Michelin. Caf� Arteasia. Caf�s de especialidad. Iconsiam. Puestos callejeros en la planta baja del centro comercial. Hay barcos gratuitos que cruzan el r�o.Puedes seguir a El Mundo Viajes en Facebook, X e Instagram y suscribirte a nuestra newsletter aqu�
El Bangkok inesperado: grafitis, c�cteles y el barrio chino que nadie visita
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