“Ya no podemos trabajar más”, dice a elDiario.es Chadi Boukhari, coordinador de Border Resistance, grupo que asiste a las personas migrantes en Ceuta desde principios de agosto. Boukhari explica que su pequeño equipo de voluntarias prepara su retirada definitiva de Ceuta ante el deterioro de la seguridad y el desgaste acumulado durante las últimas semanas.
“La seguridad de las personas es lo primero”, sostiene. Algunos de los miembros ya han comenzado a volver a la Península. Chadi denuncia amenazas y episodios violentos contra activistas y personas que colaboran con los migrantes. Ahora, Border Resistance trabaja en la publicación de un informe con vídeos, grabaciones y testimonios recopilados durante un mes. “Podemos resistir con autoridades, con militares, con todo, pero con grupos fascistas no podemos”, afirma.
El estallido violento ha alcanzado su pico esta semana, pero no es un fenómeno nuevo. Durante más de dos horas y al grito de “la Cruz Roja es una mafia”, decenas de personas impidieron este jueves el acceso de un camión de la organización humanitaria a la playa del Trampolín, uno de los puntos en los que la organización distribuye alimentos entre las personas migrantes que continúan en Ceuta casi un mes después de su entrada desde Marruecos. La protesta no terminó ahí. Los manifestantes se desplazaron después hasta los asentamientos informales de migrantes en playa de Benítez, donde se produjeron destrozos y fueron incendiadas sus pertenencias y las estructuras utilizadas para refugiarse.












