NoticiaRuidos, vibraciones, dificultades para dormir y temor a regresar a ciertos lugares pueden persistir después de una emergencia.Sentir temor ante nuevos movimientos o tener dificultades para dormir puede ocurrir después de un terremoto. Foto: Juan Pablo Rueda /EL TIEMPOPERIODISTA DE MEDIOAMBIENTE Y SALUD28.08.2026 16:43 Actualizado: 28.08.2026 16:44
Más de 15 días después del sismo de magnitud 7,4 que sacudió el occidente de Colombia, la sensación de inseguridad puede permanecer entre quienes vivieron el evento. Sonidos, movimientos o incluso sensaciones corporales que antes pasaban desapercibidos pueden convertirse nuevamente en detonantes de miedo. Según expertos de Primero, esta reacción está relacionada con la hipervigilancia, un estado en el que el cerebro permanece especialmente atento ante posibles señales de peligro. LEA TAMBIÉN El terremoto, ocurrido el pasado 10 de agosto y con epicentro en San José del Palmar, puede dejar efectos que van más allá del momento en que ocurre el movimiento de tierra. Aunque la emergencia haya pasado, para algunas personas el organismo puede continuar funcionando bajo una lógica de alerta, como si necesitara mantenerse preparado ante la posibilidad de que vuelva a presentarse una amenaza.Afectaciones tras el terremoto en la ciudad de Quibdó, chocó. Foto:Daniel Fernando López EL TIEMPO“Durante los días posteriores, es posible experimentar miedo ante un nuevo movimiento, dificultad para dormir, temor a regresar a determinados lugares o una mayor atención frente a cualquier ruido o vibración. Es un mecanismo de protección. El cerebro ha aprendido que el peligro puede aparecer de forma inesperada y durante un tiempo permanece atento para reaccionar con rapidez”, explicó Andrea Catalina Rojas, psicóloga de Primero.La especialista señala que esta respuesta debe observarse en función de su evolución con el paso de los días y, especialmente, de si empieza a interferir con las actividades habituales. La sensación de alerta puede ser una reacción posterior a una situación amenazante, pero también puede verse reforzada por la manera en que las personas consumen información después de una emergencia.La sobreexposición a las noticias puede mantener la alertaDespués de un terremoto, consultar noticias, redes sociales, videos e imágenes puede convertirse en una forma de conocer cómo avanza la situación y verificar el estado de familiares, amigos o personas cercanas. Sin embargo, cuando esta consulta se vuelve repetitiva y deja de aportar información nueva, puede contribuir a mantener activa la sensación de amenaza.La búsqueda constante de información puede estar relacionada con la necesidad de reducir la incertidumbre. Una persona que revisa reiteradamente las noticias para comprobar que su familia o su comunidad se encuentran bien puede sentir alivio momentáneo después de cada consulta, pero volver posteriormente a experimentar la necesidad de verificar nuevamente lo ocurrido.Ante esta situación, puede ser útil preguntarse si cada nueva consulta permitirá conocer información diferente o si, por el contrario, responde principalmente al intento de aliviar durante unos minutos la incertidumbre generada por el terremoto. LEA TAMBIÉN La sobreexposición a noticias y redes sociales también puede reforzar el estado de alerta. Foto:Daniel Fernando López EL TIEMPOLa recomendación de Primero no implica dejar de informarse sobre la emergencia, sino evitar que la exposición permanente a contenidos relacionados con el evento termine prolongando la sensación de peligro. Consultar información de fuentes confiables en momentos determinados puede ayudar a establecer límites frente al flujo constante de noticias, videos e imágenes.¿Cuándo el miedo requiere atención profesional?El miedo después de una experiencia amenazante puede manifestarse de diferentes maneras. Entre las reacciones señaladas por la especialista están las dificultades para dormir, el temor ante nuevos movimientos, la preocupación por regresar a determinados lugares y una mayor atención frente a ruidos o vibraciones.No obstante, una de las señales que puede indicar la necesidad de buscar apoyo profesional es la persistencia de estas reacciones cuando comienzan a afectar la vida cotidiana. Las dificultades persistentes para dormir, trabajar o estudiar, por ejemplo, pueden ser una señal para considerar un acompañamiento especializado. LEA TAMBIÉN El cerebro puede permanecer especialmente atento a posibles señales de peligro. Foto:Daniel Fernando López. EL TIEMPOTambién es recomendable contemplar la búsqueda de apoyo cuando el temor impide regresar a lugares que ya son seguros, cuando aparece aislamiento o cuando una preocupación constante interfiere con las actividades habituales.El acompañamiento profesional puede ayudar a comprender las reacciones que aparecen después de una experiencia como un terremoto y a desarrollar herramientas para recuperar progresivamente la sensación de seguridad. La recuperación emocional, señala Primero, también forma parte del proceso posterior a una emergencia de este tipo.Recuperar progresivamente la sensación de seguridadFrente a las reacciones emocionales posteriores al sismo, Primero recomienda mantener una rutina en la medida de lo posible. Retomar progresivamente las actividades habituales puede contribuir al proceso de recuperación y ayudar a que la sensación de seguridad se restablezca.Otra de las recomendaciones es consultar información de fuentes confiables en momentos determinados, en lugar de mantener una exposición repetitiva a noticias y contenidos relacionados con la emergencia. Esto resulta especialmente relevante cuando la revisión constante de redes sociales, videos o imágenes se convierte en una forma de afrontar la incertidumbre.El apoyo de personas cercanas también puede ser importante durante este proceso. Contar con familiares o personas de confianza puede ayudar a enfrentar las emociones que permanecen después del evento y acompañar la recuperación progresiva de la sensación de seguridad. LEA TAMBIÉN Después del terremoto también queda una emergencia emocional. Foto:Cruz Roja ColombianaLa hipervigilancia, en este contexto, está relacionada con un sistema de protección que permanece especialmente atento después de haber experimentado una situación de peligro. El cerebro aprende que una amenaza puede aparecer de manera inesperada y, durante un tiempo, aumenta su sensibilidad para identificar posibles señales que indiquen un nuevo riesgo.Por eso, un ruido, una vibración o una sensación corporal que antes no generaba preocupación puede adquirir un significado diferente después del terremoto. El reto está en observar cómo evolucionan esas respuestas y determinar si disminuyen progresivamente o si, por el contrario, terminan interfiriendo de manera persistente con la vida cotidiana.A más de 15 días del sismo del 10 de agosto, la recuperación no se limita entonces a la atención de las consecuencias inmediatas de la emergencia. Para quienes continúan experimentando miedo, angustia o una sensación permanente de alerta, también es necesario prestar atención a la dimensión emocional del evento.EDWIN CAICEDOPeriodista de Medioambiente y Salud @CaicedoUcros Sigue toda la información de Salud en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.










