En camisa de once varasEs la actriz revelaci�n de la serie revelaci�n de la temporada ‘Yo siempre a veces’. Su papel de una veintea�era que se queda embarazada ha coincidido con su experiencia como madre jovenEL MUNDOActualizado Viernes,
agosto
15:23Se habla mucho de las actrices que dan vida a mujeres muy diferentes a ellas. �Pero qu� pasa cuando se interpreta a alguien con unas circunstancias similares?Esta dualidad tiene dos caras: ganas simplicidad por un lado y complejidad por el otro. Compartir la maternidad con el personaje simplific� mucho las cosas, en el sentido de tener muy a mano esas experiencias y poder conectar y empatizar de forma natural y visceral con esas emociones. Si el personaje no est� tan cerca de ti tienes que tirar m�s del recuerdo o de experiencias ajenas. La complicaci�n, en este caso, era que aun identific�ndome mucho con el personaje, ten�a que conseguir desidentificarme lo suficiente para darle espacio para cobrar vida, para reaccionar de formas que yo no lo har�a, y para poder trabajar y vivir el personaje sin juicio, sin pudor y con honestidad.�Cu�l es el lugar com�n sobre la "crianza" que le da m�s pereza?El estereotipo que m�s pereza me da es esta estructura jer�rquica en la que el padre est� por encima del hijo y el hijo le debe respeto, casi veneraci�n. Y me da pereza no solo ver a padres que est�n criando as�, sino tener que lidiar con los hijos a los que criaron de ese modo y que ahora est�n en ese proceso de cuestionar creencias heredadas y descubrir que sus padres, que lo sab�an todo, a lo mejor no ten�an ni idea de muchas cosas.�Y sobre la maternidad en su generaci�n?Respeto total y absoluto por el club de padres y madres de mi generaci�n que est�n descubriendo e investigando nuevas formas de hacer las cosas en un momento un poco raro: lo antiguo no funciona y lo nuevo no sabemos muy bien ad�nde nos lleva. Por mojarme sin embarrarme mucho, lo que m�s me chirr�a y que creo que es generacional es el sobreexceso de informaci�n, consultarlo todo y vivir la experiencia de criar de una manera muy te�rica o muy r�gida. Eso me pone m�s que me da pereza.La serie desmonta esta idea de que resulta incompatible reproducirse con tener una juventud 'destroy'.Reproducirse no exige nada en s�; la parte dif�cil viene despu�s, cuando tienes que mantener a ese diminuto ser indefenso con vida. Si tomamos la expresi�n �juventud destroy� literalmente, tener una vida destructiva es muy incompatible con construir un espacio en el que una persona pueda crecer. Pero s� se ha asumido que la maternidad o la paternidad es incompatible con seguir siendo joven, seguir disfrutando, seguir siendo una persona con deseos y aficiones —descenso de monta�a en bici o festivales de techno—, cuando si encuentras el espacio para hacerlo no tiene por qu� serlo. Tampoco hay que incompatibilizarla con cometer errores o con no hacer las cosas perfectas, porque no podemos ser ni las madres que fueron nuestras madres ni las que fueron nuestras abuelas. He visto a un mont�n de madres sentirse culpables por disfrutar, por trabajar, o por lo contrario, y es agotador: un ideal inalcanzable.Muchas actrices me han dicho que el sistema expulsa a las madres o pone trabas a las que quieren serlo.No hay un sistema que lo ponga f�cil. Tener un hijo hoy es, en parte, un acto de fe: no saber d�nde vas a vivir, no saber c�mo vas a compatibilizar el trabajo, pocas certezas sobre el futuro. Veo que m�s que una cuesti�n de querer una juventud eterna, es querer resolver esas certezas o no querer renunciar a la carrera, y para cuando se resuelven o ya est�s m�s afianzado, a lo mejor ya es tarde.�Cu�l de todas las partes menos bonitas de la maternidad le ha gustado m�s mostrar en la serie?La soledad. Es una de las cosas que m�s he sufrido en mi propia maternidad y que he visto m�s sufrir a las madres que he tenido cerca. Es profundamente universal y al mismo tiempo muy invisible y muy dif�cil de explicar. Retratar eso me gust� mucho: visibilizar que es tanto la soledad de una madre precaria que est� sola de verdad, como la de cualquier madre en una mala noche, el agotamiento, la desesperaci�n, el desamparo. Fue un descubrimiento cruel, realmente lo fue.�Qu� le parece esta idea de que la gente que tiene hijos no se va de vacaciones, sino que cuida de sus criaturas en otros espacios?Se lo dec�a a la gente: no hay vacaciones, no hay s�bados ni domingos si tienes un ni�o peque�o. Adem�s despierta a las seis todos los putos d�as, no hay tregua. A no ser que seas rico y te lleves una ni�era, o que te vayas con los abuelos, o que cuando son m�s mayores hagas turnos si tienes con qui�n. Este verano ha sido el primero en cuatro a�os que he tenido una semana de vacaciones sin mi hijo.�C�mo ha sido el salto de la hosteler�a a la interpretaci�n?Un verdadero trip. Estaba de excedencia con mi hijo, muy rayada pensando c�mo iba a compatibilizar los horarios de hosteler�a con los de un ni�o, y una amiga me mand� un casting. Decid� tirar de ese sue�o de infancia y presentarme. Ha sido poder cumplir un sue�o, redescubrir una pasi�n, conocer un oficio, conocer gente incre�ble, y tambi�n ver el futuro con incertidumbre —tampoco es una profesi�n con muchas certezas—, pero una incertidumbre de ilusi�n, de esperar que puedan ocurrir cosas sorprendentes.�C�mo vive usted la vor�gine tecnol�gica actual?Echo much�simo de menos los veranos sin m�vil. La �ltima vez que pas� tres meses sin �l era ni�a, y recuerdo esa sensaci�n de que el tiempo pasa lento, de no tener cosas pendientes. Cuando tengo el m�vil cerca siempre hay una conversaci�n abierta e interminable: t� respondes, el otro responde, y nunca termina. Tiene sus puntos positivos —mis padres no viven en Madrid—, pero en general vivimos con un ruido mental del que nos cuesta mucho desconectar, y estoy segura de que eso no nos est� haciendo bien. Intento forzarme a no mirarlo, ver una pel�cula, leer, dejarlo fuera de la habitaci�n al dormir. Lo intento. No lo hago siempre.�Arte como refugio o como espejo de los males del mundo?Siempre he tenido muchos problemas para dormir, desde ni�a. Siempre soy la �ltima en dormirme y tengo que lidiar con esa soledad y ese vac�o que queda cuando todo el mundo est� dormido y t� no. De peque�a —y todav�a lo hago— ten�a una tele de esas con hueco para las cintas y me ve�a ‘Clueless’ en VHS una y otra vez. La sensaci�n de acompa�amiento era instant�nea. Creo que el arte, el cine, nos pueden acompa�ar de esa forma anest�sica frente a la realidad, pero tambi�n pueden acompa�arnos redescubri�ndonos en historias parecidas a la nuestra, o cumplir una funci�n cultural de visibilizar realidades. Todo puede coexistir.








