El cielo se sigue poniendo más oscuro sobre la segunda mayor economía de la zona euro. Como cabía temer, la economía francesa no logró crecer en el primer semestre, evitando por muy poco la recesión técnica (dos trimestres consecutivos de contracción del producto interior bruto) y socavando los esfuerzos del frágil Gobierno por controlar unas finanzas públicas marcadas por los anchos déficits y una senda de deuda insostenible. A las puertas de unas trascendentales elecciones presidenciales en 2027 en las que nadie sabe qué puede pasar, a la parálisis de la economía se suma un repunte inflacionario que se empieza a calentar a medida que el shock energético derivado de la guerra con Irán no amaina.Mientras los diferentes análisis económicos celebran la resiliencia de la actividad europea pese al golpe del conflicto en Oriente Medio y la recuperación de una economía alemana que parece despertar, el PIB francés se contrajo un 0,2% en el primer trimestre del año y se estancó en los tres meses hasta junio, según han mostrado los datos revisados y publicados este viernes por la agencia de estadística Insee. Anteriormente, se había estimado un descenso del 0,1% entre enero y marzo, seguido de una expansión del 0,2%. Al mismo tiempo, ha trascendido que la inflación aumentó en agosto, pasando el índice de precios al consumo (IPC) del 2,1% de julio al 2,4%, debido en gran medida al aumento de los precios de la energía. Aunque se trata de una cifra no lejana al objetivo del 2% del Banco Central Europeo (BCE) y mucho más benigna que la de una vecina España donde el repunte ya es hasta el 4%, también es cierto que el punto de partida era notablemente más bajo.
La segunda economía de Europa se detiene en seco en plena crisis fiscal: Francia esquiva por poco la recesión mientras su inflación se calienta
El cielo se sigue poniendo más oscuro sobre la segunda mayor economía de la zona euro. Como cabía temer, la economía francesa no logró crecer en el primer semestre, evitando por muy poco la recesión técnica (dos trimestres consecutivos de contracción del producto interior bruto) y socavando los esfuerzos del frágil Gobierno por controlar unas finanzas públicas marcadas por los anchos déficits y una senda de deuda insostenible. A las puertas de unas trascendentales elecciones presidenciales en 2027 en las que nadie sabe qué puede pasar, a la parálisis de la economía se suma un repunte inflacionario que se empieza a calentar a medida que el shock energético derivado de la guerra con Irán no amaina.









