La economía de España se ha convertido en el gran motor de crecimiento de Europa desde 2021 a esta parte. La potente expansión del PIB copa titulares en la prensa nacional e internacional. La economía crece al calor de un fuerte crecimiento demográfico, producto de la llegada de alrededor de 500.000 inmigrantes cada año, que alimentan un mercado laboral hambriento de mano de obra. Tras la pandemia del covid, el mundo modifico sus preferencias y patrones de consumo. De una economía de bienes se pasó a una mucho más intensiva en servicios, lo que dejó a España en una posición privilegiada para crecer y crear empleo. Así, la intensa demanda nacional e internacional de servicios como el turismo, la hostelería, actividades de ocio... han ayudado a que el PIB supere por primera vez en la historia los 2 billones de dólares. Sin embargo, la economía de España ha vuelto quedar fuera de las 12 economías más grandes del mundo en la última revisión del Fondo Monetario Internacional, donde México (con una demografía más favorable) y Australia (con una economía más sofisticada, una divisa que se ha apreciado frente al euro y ayudada por el boom de las materias primas) han vuelto a superar a una España que queda relegada a la decimocuarta posición del ranking global.En enero de este año, con los penúltimos datos del Fondo Monetario Internacional en la mano, se conocían dos noticias estadísticamente positivas para España. La economía había superado por primera vez en la historia los 2 billones de dólares y se metía entre las 12 más grandes del mundo como publicaba elEconomista.es. Sin embargo, la última actualización del FMI en su World Economic Outlook (WEO), ya con dato casi definitivos de los cierres de PIB de 2025 y 2024 y las previsiones para este año revelan que España pierde dos posiciones frente a Máximo y Australia, aunque sigue ganando distancia con Corea del Sur, que durante muchos años estuvo por delante de la economía española.